Tras la dura derrota en Bulgaria, Giráldez se enfoca en el duelo con el Espanyol con rotaciones masivas en mente.
El Celta aterriza tras su viaje a Bulgaria y, fiel al sello de Claudio Giráldez, volvió a apostar por una rotación masiva que ya es casi denominación de origen. Ese once europeo funciona como una hoja de ruta para interpretar qué plan de carga maneja para el duelo con el Espanyol.
La alineación ante el Ludogorets fue un laboratorio en toda regla: mezcla de juventud, descanso y competitividad, una pista enorme de que muchos de los que arrancaron en Europa no repetirán en Liga. Giráldez no mueve por capricho; lee escenarios y calibra esfuerzos.
Desde su llegada, el porriñés insistió en repartir minutos como fórmula contra el desgaste: los que tuvieron descanso, los que sumaron apenas un rato o los que partieron desde el banquillo se perfilan como los elegidos para arrancar el domingo en Balaídos.
Los que apuntan a jugar
Las pistas no solo llegan del once inicial, también del banquillo. Starfelt sumó media hora, Bryan Zaragoza y Aspas disfrutaron de minutos valiosos y Pablo Durán volvió a aparecer con gol, una carta de presentación que Giráldez suele convertir en premio.
Tres nombres que, por rendimiento y por lógica de rotación, tienen todas las papeletas para entrar en escena ante el Espanyol.
La situación física también juega a favor del entrenador. Beltrán mejoró de su episodio febril, Carlos Domínguez ya está de vuelta y quienes no fueron titulares en Bulgaria llegan al punto ideal.
Salvo giro inesperado, el Celta recuperará su columna vertebral. El probable once de Giráldez: Ionut Radu; Javi Rodríguez, Carl Starfelt, Marcos Alonso; Javi Rueda, Fran Beltrán o Miguel Román, Hugo Sotelo, Sergio Carreira; Iago Aspas, Pablo Durán y Bryan Zaragoza.

Pagó caro el exceso de confianza
La derrota en Bulgaria caló hondo en la plantilla celeste. Giráldez vivió una noche de esas que invitan a replantearse el límite de las rotaciones. El Celta se derrumbó ante el Ludogorets desde el minuto once con un penalti regalado y un Stanic desatado que firmó un hat-trick.
El 3-2 cae como un golpe inesperado para un Celta que soñaba con encadenar su cuarta victoria europea y acercarse a los octavos por la vía rápida. Ahora tendrá que recomponerse en casa, donde le esperan Bolonia y Lille.





