El portero rumano cotiza al alza en el mercado y en Vigo bloquean su salida, aunque con un asterisco: la Copa del Mundo.
Ionut Radu aterrizó en Balaídos el pasado verano sin coste alguno, tras quedar libre del Venezia. Meses después, el guardameta se ha convertido en uno de los nombres propios del equipo de Claudio Giráldez. Seguro bajo palos, decisivo en momentos clave y muy conectado con la grada.
Su crecimiento también lo sitúa en el centro de las miradas del mercado. Eso va en paralelo con la necesidad del club vigués de generar alrededor de 32 millones de euros en el próximo verano para equilibrar sus cuentas. Tras rechazar propuestas en invierno, la presión sale a flote en el mercado estival.
La figura del meta aparece rodeada de matices. Oficialmente es una pieza intocable dentro del proyecto, pero en el despacho de Marco Garcés se manejan otros escenarios. Si llegara una oferta que superara los diez millones de euros, la operación podría tomar forma.
En A Sede necesitan una gran venta
El Celta vuelve a moverse en el delicado equilibrio entre lo deportivo y lo económico. El presupuesto contempla unos gastos cercanos a los 107 millones de euros ante ingresos recurrentes que rondan los 73, una brecha que obliga al club a ajustar cuentas cada temporada.
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Los movimientos del mercado invernal y el ahorro salarial han dado algo de aire, mientras que la Europa League también ha aportado ingresos inesperados. Aun así, la realidad apunta a un escenario ya conocido en Vigo.
El Celta buscará cerrar una venta importante antes del 30 de junio para equilibrar el ejercicio y, a partir del 1 de julio, comenzará de nuevo el mismo desafío.
El factor Mundial
Radu firmó contrato en Balaídos hasta el 2029. Su buen rendimiento ha impulsado también su cotización en el mercado, que ha pasado de los 2,5 a los 5 millones de euros según Transfermarkt. En cualquier caso, en el Celta tienen claro que su salida solo se contemplaría por una cifra muy superior.
El gran factor que puede alterar el tablero es el escaparate internacional. El portero es titular con Rumanía y afronta en marzo un exigente playoff frente a Turquía y, en caso de avanzar, ante el vencedor del cruce Eslovaquia-Kosovo. Si los tricolores logran el billete para el Mundial, su exposición crecerá notablemente y el interés de varios clubes europeos podría dispararse.





