El Deportivo fija una postura firme: ningún jugador importante saldrá sin pagar su cláusula íntegra
El club coruñés afronta el mercado de invierno con una estrategia clara. La directiva no aceptará ofertas intermedias ni negociaciones a la baja. Quien quiera a un futbolista determinante deberá pagar la cifra completa de rescisión. La intención es proteger el proyecto, sostener el nivel competitivo y evitar salidas repentinas que puedan desestabilizar el tramo final de temporada.
El caso más llamativo es el de Yeremay Hernández, cuya cláusula supera los cincuenta millones. Su crecimiento ha despertado interés, pero el mensaje del club es inequívoco: la única vía es el pago íntegro. La misma exigencia se aplica a perfiles como Soriano, cuyo coste actual es de dieciocho millones y que ascendería hasta treinta y seis en caso de subir de categoría. El Dépor no contempla su venta en ningún escenario cercano.
El club considera que este blindaje protege el valor de su cantera y evita que operaciones prematuras rompan la evolución deportiva. La prioridad es mantener una base sólida, bien trabajada y en constante crecimiento para aspirar a objetivos mayores.
Las cláusulas estructurales del RC Deportivo refuerzan un proyecto que apuesta por juventud, talento y estabilidad
En esta política de blindajes también aparecen nombres como David Mella, cuya cláusula asciende a veinte millones de euros. Su explosión deportiva lo convierte en uno de los activos más valiosos del club. Para el Dépor, apostar por él significa reforzar identidad, velocidad y desequilibrio por banda.
El caso de Zakaria Eddahchouri sigue la misma línea. Blindado con treinta millones, simboliza una generación que combina proyección y rendimiento inmediato. El club entiende que su continuidad es clave para construir un proyecto sólido y atractivo de cara a los próximos años.
También destacan operaciones estratégicas como la de Luismi Cruz, con contrato hasta 2029 y una cláusula superior a los diez millones. Su talento encaja en un perfil creativo que el Deportivo quiere consolidar. La lógica es clara: continuidad, crecimiento y un modelo que no se entiende sin estos jugadores.
Por su parte, Diego Villares es considerado pieza intocable en la sala de máquinas. Con contrato hasta 2027 y una cláusula entre cinco y diez millones, simboliza compromiso y estabilidad. Es uno de los jugadores con más peso interno y uno de los pilares emocionales del vestuario.

La mirada hacia 2026 abre un escenario de renovaciones clave para el RC Deportivo
Mientras protege a sus jóvenes talentos, el club también afronta decisiones relevantes para la próxima temporada. En 2026 terminan contrato jugadores como Parreño, Escudero, Ximo Navarro, Cristian Herrera y José Ángel Jurado. El club deberá decidir qué perfiles encajan en el proyecto a medio plazo y cuáles darán paso a nuevas incorporaciones.
Lo importante para la dirección deportiva es mantener equilibrio. Blindar talento emergente mientras se gestionan contratos próximos a expirar permitirá que el equipo siga creciendo sin perder competitividad. En esa línea, el mensaje es directo: el Deportivo no está dispuesto a desmantelar su proyecto por urgencias del mercado.
La dinámica de este invierno confirma una hoja de ruta clara: proteger a los jugadores que sostienen el futuro del club. Los interesados tendrán que acudir con la chequera preparada. Riazor no abrirá la puerta sin precio completo.





