El líder acentuó su superioridad táctica con transiciones limpias, defensa firme y una lectura impecable de los tramos decisivos del partido
El Deportivo de La Coruña volvió a firmar un triunfo de líder sólido que lee los partidos como si los tuviera subrayados. El Albacete intentó mandar con balón, pero chocó una y otra vez contra un rival imperturbable. Los coruñeses resolvieron el duelo desde la claridad en las áreas y desde una tranquilidad que solo dan las rachas largas.
El Dépor eligió cuándo acelerar y resolvió el primer golpe con un contraataque de manual
El encuentro comenzó con ritmo alto, aunque sin desbordar en ocasiones. El Albacete presionó arriba con intención, pero no logró incomodar de verdad la salida deportivista. Mientras, el Dépor esperaba su instante como quien guarda una llave perfecta para la puerta adecuada.
La primera mitad avanzó entre acciones contadas, aunque cada transición visitante parecía una carrera prometedora. Stoichkov fue el faro ofensivo, conectando siempre rápido y lanzando a compañeros que aparecían como flechas. En una de esas acciones, a segundos del descanso, el partido se abrió. Mella giró, habilitó a Mario Soriano y este filtró un pase precioso para el propio Stoichkov, que definió como quien sopla el polvo del miedo.
El Albacete generó peligro en acciones aisladas a balón parado, pero se topó con un Germán Parreño muy fiable. Sus manos, en una estirada crucial ante Meléndez, sostuvieron la estructura defensiva en un tramo delicado.

En la segunda mitad, el Deportivo jugó con el reloj y terminó sentenciando en otra transición limpia
El Dépor salió del vestuario con intención de cerrar el partido desde una posesión más larga. Soriano rozó el segundo con un chut que un defensor desvió en el último momento. Sin embargo, ese dominio inicial se diluyó y el Albacete aprovechó algunas desconexiones para aparecer por dentro, aunque siempre sin excesiva claridad.
El encuentro se vio frenado por un penalti señalado sobre Pacheco que la árbitra anuló tras aviso del VAR. La acción reactivó al Albacete, que convirtió cada córner en una amenaza emocional más que real. El Dépor, obligado a ordenar su bloque bajo, aguantó sin fisuras y esperó su opción para sentenciar.
Ahí apareció Yeremay, casi inédito en área rival durante el partido, para lanzar un contragolpe largo que recorrió media banda con decisión. Su pase a Zakaria, impecable en la definición cruzada, amarró un 0-2 que refleja el temple del líder. Con este triunfo, el Deportivo firma cinco victorias ligueras seguidas y sostiene un ritmo altísimo al frente de la tabla.





