Riki Rodríguez se convierte en la prioridad del Deportivo para liderar el salto definitivo a Primera en 2026

Periodista Deportivo | | Actualizado:

Riazor lleva dos temporadas esperando un centrocampista con jerarquía, continuidad y liderazgo real en la sala de máquinas

El nombre de Riki Rodríguez lleva tiempo flotando en el ambiente de Riazor. No como un capricho, sino como una necesidad estructural. El centrocampista asturiano ha sido claro con su entorno: quiere competir por subir a Primera División o, al menos, formar parte de un proyecto que apunte con decisión hacia arriba. El Albacete Balompié, atrapado cerca del descenso, ya no puede ofrecerle ese escenario.

Para el Deportivo de La Coruña, Riki no es un fichaje más. Es el perfil que falta para unir líneas, ordenar el juego y dar sentido a los ataques. Tiene llegada, lectura táctica y una madurez competitiva que el Dépor ha echado en falta en los momentos clave. En clave 2026, su incorporación sería el movimiento que convierte una buena plantilla en un candidato real al ascenso.

El Albacete se enfrenta a una decisión crítica entre supervivencia deportiva o alivio económico inmediato

En el Carlos Belmonte, el contexto es límite. Con apenas dos puntos de margen sobre el descenso, perder a su capitán sería un golpe durísimo a nivel futbolístico. Sin embargo, el escenario contractual obliga a tomar una decisión. Riki termina contrato en junio y su cláusula de rescisión es de dos millones de euros, una cifra que el Dépor no contempla pagar íntegra.

Aquí entra en juego la dirección deportiva manchega, liderada por Toché, viejo conocido de Riazor. El riesgo es evidente: si el Albacete se enroca, Riki saldrá gratis en verano. Si negocia ahora, al menos podrá ingresar una cantidad que alivie unas cuentas tensionadas y permita reforzarse. Además, la posible salida de Jon Morcillo rumbo a la UD Almería añade presión a un club que necesita liquidez con urgencia.

Real Oviedo y el plan alternativo del Dépor obligan a moverse con inteligencia

Aunque el Deportivo parte con ventaja, no puede dormirse. El Real Oviedo, club formador de Riki, siempre aparece como una tentación emocional. Por eso, en Abegondo ya trabajan con un plan alternativo. El nombre mejor posicionado es el de Gonzalo Villar, actualmente en el Dinamo de Zagreb, un perfil más técnico y con recorrido internacional.

Aun así, la prioridad no cambia. El Dépor quiere a Riki porque conoce la categoría, porque llega en plenitud y porque encaja exactamente en lo que necesita el equipo ahora. El mensaje interno es firme: se irá a por él, pero sin romper el equilibrio económico. Si la negociación se desbloquea en enero, el club coruñés dará un golpe de autoridad en el mercado y enviará un aviso claro al resto de aspirantes al ascenso.