Subido al barco del ascenso, en Riazor hay preocupación por la estrella de su equipo. Yeremay bajo cuidados máximos.
El contundente triunfo ante la Cultural Leonesa ratificó las intenciones del Dépor de buscar el tan ansiado regreso a Primera. El 3-0 dejó un escenario efervescente en Riazor que se aplacó un poco por el estado físico de dos de sus titulares: Yeremay Hernández y Gragera.
La estrella del elenco gallego arrastra una molestia en el tobillo desde hace varias semanas y por eso fue sustituido en el minuto 69 cuando el local ya estaba 2-0 en ventaja. En ese sentido, Hidalgo prefiere ser cauto y evitar exponer al mediapunta a una lesión más grave.
El contratiempo más inesperado lo protagonizó Gragera, que sufrió una dura entrada en los primeros compases del duelo. Pese al dolor, aguantó hasta el descanso, pero el tobillo no le permitió continuar. Hidalgo prefirió reemplazarlo por José Ángel.
Escenario optimista de cara al Córdoba
Pese a que habrá que esperar la evolución de los dos tocados, el cuerpo médico se muestra confiado en que estarán disponibles para el duelo en El Arcángel el próximo domingo. El entrenador no forzará la máquina, pero sabe que precisa de esos dos elementos.
El peso del fútbol pasa por Yeremay
Yeremay volvió a dejar destellos de su clase en un partido que fue de menos a más. Desaparecido en la primera mitad, emergió tras el descanso para encender la chispa ofensiva del Depor y poner en aprietos a la Cultural.
El extremo canario, de apenas 22 años, se consolidó como una de las grandes promesas del fútbol español: suma cuatro goles y dos asistencias en trece jornadas. Su contrato hasta 2030 es, hoy por hoy, la mejor noticia en Riazor.

Una marea de ilusión en Riazor
El fin de semana, el Dépor recuperó su pulso competitivo y volvió a mirar hacia arriba. Las victorias ante Zaragoza y Cultural Leonesa devolvieron la calma y la fe en un proyecto que parecía tambalearse.
Con 23 puntos en 13 jornadas, los coruñeses firman los mismos números que en los cursos que desembocaron en ascensos, y eso en Riazor no pasa desapercibido. El Dépor, de nuevo, respira ilusión y memoria.
El paralelismo con los tiempos de Oltra y Vázquez no es casualidad: el equipo de Antonio Hidalgo avanza con una hoja de ruta reconocible, cimentada en compromiso y eficacia. Tres triunfos consecutivos devuelven al club la sensación de que el regreso a Primera ya no es un sueño lejano.




