La derrota ante el Castellón dejó secuelas para Hidalgo. Lo bajó del liderazgo y, además, pierde dos piezas defensivas para el choque ante el Sanse.
La caída en Castalia dejó más escombros de los que marcó el resultado: el Deportivo pierde a dos piezas clave para visitar a la Real Sociedad B. Lucas Noubi vio la roja y Diego Villares cumplirá ciclo, un roto inesperado para Antonio Hidalgo en plena necesidad de estabilidad.
Villares llevaba semanas caminando por la cornisa disciplinaria. La amarilla ante el Ceuta le dejó al borde del abismo y en el último partido terminó cayendo: un agarrón a destiempo le costó la quinta y el castigo automático. El capitán lo había jugado absolutamente todo en Liga.
El caso de Noubi es distinto, pero igual de dañino. El belga vio la roja por una acción temeraria en el 95’. De la amarilla inicial, el zaguero pasó al castigo severo tras pasar por el VAR.
El acta fue contundente: “juego brusco grave” y “fuerza excesiva”. Noubi, indiscutible en seis de los últimos siete compromisos, se cae justo cuando había encontrado su sitio en el lateral diestro y empezaba a firmar actuaciones de peso.
La retaguardia en problemas
El panorama defensivo para Hidalgo es inquietante. A las sanciones se unen las lesiones de Ximo Navarro, Luismi Cruz, Bachmann y Escudero. Hidalgo tendrá que recomponer la zaga casi desde cero.
Solo cuatro defensas del primer equipo están disponibles y tres de ellos (Comas, Loureiro y Barcia) están al límite de cartulinas amarillas.

Mallorca visitará Riazor
Con el formato de partido único hasta semifinales, el Dépor vuelve a sonreír: Riazor será el escenario de un examen serio antes de las uvas, justo en una semana con menú cargado. Mallorca será el rival en la próxima ronda.
El último choque entre ambos le dejó un sabor amargo a los herculinos. Fue en la final de los playoffs 2018/2019. Tras un 2-0 en casa, los blanquiazules cayeron 0-3 en Son Moix y adiós a la ilusión de Primera.
El equipo coruñés retoma la Copa en casa después de solventar con autoridad sus dos primeras citas, mientras que el Mallorca aterrizará en A Coruña sumido en un mar de dudas. Los bermellones viven al filo del descenso en Primera, sostenidos por apenas tres triunfos en quince jornadas y con un andar dubitativo incluso en el torneo del KO.





