El Espanyol negocia al sustituto de Puado en Galicia

Periodista Deportivo |

La sensible baja de Puado hasta el final de temporada activa movimientos urgentes en Cornellà. La directiva va a por un viejo perico.

El golpe fue letal para el espanyolismo. La confirmación de la rotura de ligamentos cruzados de Javi Puado cayó como una roca en Montjuïc. El capitán es uno de los símbolos del gran momento del equipo blanquiazul en LaLiga. Deberá pasar por el quirófano y adiós a lo que resta de la campaña.

En ese contexto, el club de Alan Pace navega a toda velocidad en busca de un sucesor. En ese camino aparece un nombre conocido de la casa: Ferrán Jutglà. El delantero, actualmente en el Celta, podría salir cedido hasta el final del curso. En Vigo, el catalán es hoy un suplente de lujo sin minutos.

Si vuelve, deberá redimirse

El posible regreso de Jutglà al Espanyol no es un simple movimiento de mercado, tiene aroma a reencuentro y cuentas pendientes. Su traspaso al Barça aún escuece a parte de la grada, pero si el balón entra todo se olvida. Tras Brujas y un paso irregular por Vigo, volvería con oficio.

Ferran sabe que hereda un vacío pesado tras la baja de Puado y que Cornellà no concede treguas. Para el Espanyol, la cesión es una jugada quirúrgica: riesgo controlado y rendimiento inmediato.

En Vigo necesitan liberar fichas

En estos momentos la aritmética domina en A Sede. Con las 25 fichas cubiertas y la masa salarial al límite, el Celta necesita hacer sitio para el regreso de Fer López desde la Premier. La salida de Jutglà, ya fuera del once en las dos últimas jornadas, encaja como pieza exacta.

El arranque del atacante fue ilusionante, con goles y presencia, pero el sistema de Giráldez no concede créditos. La irrupción de Borja Iglesias y el peso colectivo de la segunda línea le cerraron el paso.

Esa maldita rodilla

Javi Puado pasará por el quirófano esta misma semana para ser intervenido del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. La lesión pone punto final a su temporada, con una recuperación que se alargará más allá del cierre del curso.

Todo comenzó como una alarma leve en una rodilla ya castigada. El delantero entró al partido ante el Levante pasada la hora de juego y salió poco después, sin dramatismo aparente. Él mismo rebajó la preocupación y Manolo no encendió las luces de emergencia, pero el diagnóstico final fue demoledor.

La rodilla ya había dado problemas en octubre, cuando una lesión en un entrenamiento le mantuvo semanas fuera. Entonces fue un esguince; ahora, el mismo ligamento dice basta. El Espanyol se queda sin su capitán y sin su referencia anímica para lo que resta de temporada.