El Espanyol se apaga en La Cerámica: Manolo González señala la «blandura» defensiva

Periodista Deportivo |

Autocrítica feroz tras el 4-0 ante el Villarreal: «O cerramos la portería o tendremos problemas de verdad»

El técnico del RCD Espanyol, Manolo González, no ocultó su indignación tras la contundente derrota sufrida este lunes frente al Villarreal CF en la jornada 23 de LALIGA. Pese a considerar que el resultado al descanso no reflejaba fielmente lo visto en el campo durante la primera mitad, el preparador perico fue tajante al analizar la fragilidad de su equipo, especialmente en las transiciones defensivas. Según el técnico, el conjunto blanquiazul fue demasiado blando ante un rival que, en sus propias palabras, es quizá el mejor de la competición castigando al contraataque.

El mensaje de González funcionó como un grito de alerta para recuperar la competitividad perdida. El entrenador subrayó que los goles encajados fueron muy evitables y advirtió de que, si no vuelven a cerrar la portería y a recuperar la versión competitiva del año pasado, el equipo tendrá problemas graves para lograr la salvación. Además, criticó la falta de agresividad para parar las contras de jugadores con tanto talento como Moleiro o Pépé, calificando de inasumibles las facilidades dadas en los goles finales.

Ngongé debuta en un escenario hostil y Dmitrovic queda libre de culpa

En medio del análisis del naufragio colectivo, Manolo González también valoró las actuaciones individuales del encuentro. El técnico defendió a Marko Dmitrovic, afirmando que el guardameta no pudo hacer nada para evitar los tantos debido a la claridad de los remates concedidos por la defensa. Respecto al debut de Cyril Ngongé, destacó que el jugador saltó al campo en un contexto de partido muy complicado, pero valoró positivamente su capacidad en el uno contra uno y su esfuerzo por intentar recortar distancias.

Finalmente, el entrenador rechazó señalar a futbolistas concretos como Salinas por acciones puntuales, insistiendo en que la derrota fue responsabilidad de un grupo que estuvo desajustado en la presión. Manolo González cerró su intervención apelando al orgullo de la plantilla, recordando que ya superaron situaciones más difíciles en el pasado y que el mensaje de reacción debe enviarlo el equipo desde el césped para compensar el apoyo incondicional de su afición.