El técnico del RCD Espanyol critica una decisión que marca el partido y alimenta su frustración arbitral en LaLiga
El enfado de Manolo González fue tan visible como sonoro tras la derrota del RCD Espanyol en Mestalla. El entrenador perico no escondió su malestar por el penalti señalado en el descuento, una acción que, a su juicio, estuvo precedida por una falta clara sobre Rubén Sánchez. La sensación de agravio pesó más que el resultado. El técnico habló desde la frustración, pero también desde una crítica estructural al uso del VAR.
“Ya no sé para qué sirve el VAR”, lanzó, con ironía y dureza. Para González, la herramienta no cumplió su función en una jugada decisiva. Considera incomprensible que no se revisara la acción previa al penalti. Su discurso no se quedó en la anécdota del partido. Fue más allá y puso el foco en la falta de consecuencias dentro del estamento arbitral.
“No pasa nada haga lo que haga”: el discurso más duro de Manolo González sobre el arbitraje
El entrenador del RCD Espanyol fue especialmente incisivo al comparar la exigencia que recae sobre jugadores y técnicos con la que, según él, no existe para los árbitros. “Como jugador, si rindes mal te rescinden. Como entrenador, te despiden. Hay un estamento en el que pase lo que pase no pasa nada”, afirmó.
En su crítica, González utilizó una frase que rápidamente se viralizó. “No sé si han ido al bar del Gol Norte o del Gol Sur”, dijo al referirse al VAR, dejando claro que no entiende por qué no intervino. Insistió en que la falta previa de Ramazani sobre Rubén Sánchez “la ha visto todo el mundo”. Para el técnico, esa acción condiciona todo lo que viene después.
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Más allá del tono, el mensaje fue claro. El entrenador perico siente que su equipo perdió un punto, o incluso más, por una decisión que considera mal gestionada. Y avisa de que lo ocurrido puede repetirse con cualquier club la próxima jornada.
Orgullo por el equipo pese a la derrota en Mestalla y autocrítica futbolística
Al margen de la polémica arbitral, Manolo González quiso destacar el rendimiento de sus jugadores. Aseguró marcharse “orgulloso del equipo” y valoró especialmente la segunda parte, donde considera que el RCD Espanyol fue superior al Valencia CF.
En su análisis, explicó que la primera mitad fue plana y sin demasiadas ocasiones. Tras el descanso, el Espanyol dio un paso adelante. Sin embargo, reconoció errores puntuales que penalizaron al equipo. “Cuando hicimos el 1-1 regalamos el 2-1”, admitió. Aun así, destacó la capacidad del grupo para volver a empatar y competir hasta el final.
González cerró su intervención con un mensaje de equilibrio. Hay aspectos a corregir, pero también razones para confiar. El problema, para él, es que el foco se haya desplazado del fútbol a una decisión arbitral que considera injusta. Y ahí, su discurso fue tan contundente como incómodo para el sistema.





