Martín Demichelis bloquea a los topos del vestuario mallorquín

Periodista Deportivo |

El técnico argentino implanta un régimen de máxima privacidad y dobles sesiones para blindar al equipo

El Real Mallorca ha iniciado una metamorfosis profunda desde la llegada de Martín Demichelis el pasado 26 de febrero. El técnico de Justiniano Posse no ha tardado en marcar territorio, transformando la ciudad deportiva de Son Bibiloni en un auténtico búnker.

Con un perfil que en el club definen como «perfeccionista» y «controlador», el argentino ha cortado de raíz las rutinas anteriores, eliminando los horarios públicos de entrenamiento y rodeando los campos con nuevas lonas para evitar cualquier filtración táctica. Es la era del hermetismo en la isla, una estrategia diseñada para concentrar todas las energías en el único objetivo vital: la permanencia en Primera División.

Un cuerpo técnico de máxima confianza y nuevas reglas para la prensa

Demichelis ha aterrizado con su guardia pretoriana, un equipo de trabajo donde destacan nombres como Germán Lux y Gabriel Raimondi. Este movimiento ha desplazado gradualmente a los integrantes locales del cuerpo técnico anterior, evidenciando que el nuevo entrenador solo confía en su círculo íntimo para gestionar el vestuario.

Las restricciones también han alcanzado a los medios de comunicación, con protocolos estrictos que obligan a la prensa a permanecer en sus vehículos hasta el minuto exacto del inicio de los 15 minutos abiertos. Ni siquiera figuras longevas en el banquillo bermellón como Aguirre o Arrasate habían implantado medidas de tal calibre, lo que demuestra que Demichelis busca erradicar cualquier atisbo de «topos» o distracciones externas.

Física y táctica: la obsesión por el detalle en el césped

Más allá de los muros y las lonas, el cambio es palpable en la carga de trabajo:

  • Dobles sesiones: Demichelis considera que el equipo necesita un salto de calidad física y no ha dudado en doblar los entrenamientos.
  • Presencia constante: El técnico es el primero en saltar al verde, revisando personalmente cada cono y cada ejercicio antes de que los jugadores salgan del vestuario.
  • Unidad del grupo: A pesar del rigor, la plantilla parece haber reaccionado positivamente, escenificando su compromiso con una reciente comida de hermandad para afrontar el próximo duelo ante el Espanyol.