El argentino tiene cinco días de trabajo encima y tres prioridades claras: levantar el ánimo del vestuario, cerrar una portería que es un coladero y recuperar la competitividad fuera de casa
Una nueva época comienza hoy en el RCD Mallorca. Martín Demichelis dirige a mediodía su primera de las doce finales que restan a los bermellones. El rival es Osasuna y el escenario, El Sadar (14:00h / Movistar). Un estreno exigente para un equipo que no puede permitirse más regalos como los cometidos ante el Celta en Vigo o frente a la Real Sociedad en Son Moix.
Tres objetivos en cinco días
Demichelis llegó a la isla hace menos de una semana. Su primera misión, según les trasladó a los propios jugadores, era levantarles del suelo. Un trabajo más mental que físico con un vestuario que ha arrastrado a su entrenador consigo en el tramo final. Arrasate cayó. Ahora toca recomponer.
El segundo objetivo es cerrar la portería. El Mallorca es el segundo equipo que más encaja de LaLiga y solo ha mantenido tres porterías a cero en toda la temporada. El nivel defensivo en general es preocupante y los recambios de garantías en el banquillo son escasos. Demichelis tiene aquí su reto más inmediato.
El tercero es devolver al equipo la competitividad fuera de casa, donde ha sido poco más que un muñeco en manos del rival de turno. «En cinco días no vamos a inventar mucho», reconoció ayer en rueda de prensa. Sin embargo, algún día tiene que empezar la reacción. Y el vagón de cola se está aligerando: los bermellones corren riesgo real de descolgarse si no reaccionan ya.
Lee también
Pablo Torre, la gran novedad
Si hay un jugador que por sus características puede tener una gran oportunidad este mediodía ese es Pablo Torre. El cántabro ha decepcionado hasta el momento pero Demichelis confía en su calidad y en su capacidad de ser el timón que Sergi Darder no ha conseguido ser. El nuevo técnico lo ve como la pieza que puede ordenar el juego desde dentro.
El rival: Osasuna sólido en casa
Osasuna afronta el partido queriendo aferrarse a su fortaleza en El Sadar tras caer ante el Valencia y encajar su primera derrota en siete jornadas. Desde el 22 de noviembre, los navarros encadenan cuatro victorias y dos empates en casa, lo que ha convertido a El Sadar en uno de los escenarios más incómodos del campeonato.
El historial reciente entre ambos refleja un equilibrio marcado: seis enfrentamientos desde marzo de 2023 con una victoria por lado y cuatro empates, y reparto goleador idéntico de siete tantos cada uno. El choque más reciente terminó 2-2 el pasado noviembre. En los últimos 10 encuentros directos, Osasuna acumula 3 victorias, 5 empates y 2 derrotas. El factor casa y el momento actual favorecen a los navarros, pero el Mallorca necesita los puntos demasiado para especular.





