El técnico argentino debe elegir entre la versión más expansiva probada en Elche o el bloque compacto de cuatro centrocampistas que le dio la victoria ante el Espanyol en Son Moix
Martín Demichelis lleva apenas tres partidos al frente del Mallorca y ya afronta su primera gran decisión táctica. El Real Madrid visita este sábado Son Moix y el técnico argentino debe definir con qué identidad quiere enfrentarse al campeón. Sus tres primeros onces dibujan un trayecto con nitidez: dos partidos con el rombo en el mediocampo y uno con extremos abiertos. Ninguno de los dos modelos ha resuelto todos los problemas pero ambos han mostrado cosas interesantes. La elección de este sábado dirá mucho sobre cómo quiere Demichelis que sea su Mallorca.
El rombo: compacto, interior y con buenos resultados
En sus dos primeras salidas, ante Osasuna y Espanyol, Demichelis apostó por una base casi inalterable. Leo Román en portería, Maffeo, Valjent, Raíllo y Mojica en defensa y un mediocampo en rombo formado por Mascarell, Samú Costa, Morlanes y Pablo Torre. Arriba, la pareja Mateo Joseph-Vedat Muriqi como referentes de una delantera pensada para convivir en espacios reducidos, juntar pases por dentro y poseer los ritmos sin perder del todo la amenaza en campo rival.
En El Sadar el equipo alcanzó una ventaja de dos goles que acabó escapándosele, pero ofreció una imagen compacta y reconocible durante muchos tramos. Ante el Espanyol la estructura se repitió con un mínimo reajuste interior y la victoria en Son Moix, resuelta con apuro pero construida con paciencia, reforzó la imagen de un conjunto más abrigado por dentro que atento a los costados. El cambio de Morlanes por Kalumba en el 56 y los dos goles posteriores para remontar dieron a Demichelis ánimos para probar algo diferente.
Los extremos abiertos: más profundidad pero nuevos equilibrios
En el Martínez Valero ante el Elche, el técnico abrió el equipo con Antonio Sánchez y Lato en los laterales, tres centrocampistas y una línea ofensiva más expansiva con Joseph y Zito Luvumbo cayendo hacia los costados en torno a Muriqi. La sanción de Mojica alteró la defensa y condicionó el plan, pero la novedad más reveladora fue la irrupción del atacante angoleño, casi residual hasta entonces y de pronto convertido en recurso de salida. Su participación en el gol de Pablo Torre dio sentido a la maniobra, aunque la remontada del Elche recordó que toda búsqueda de profundidad exige nuevos equilibrios defensivos.
Lee también
La decisión ante el Madrid: Luvumbo o Morlanes
De cara al partido contra el Real Madrid, esa vacilación adquiere un interés especial. Demichelis deberá decidir si insiste en la versión más punzante con extremos abiertos, Luvumbo reforzado por su última actuación y la alternativa añadida de Jan Virgili tras cumplir sanción, o si recupera el paisaje más tupido en la sala de máquinas con Morlanes o Darder como cuarto centrocampista para resguardar mejor al equipo y soltar a Joseph en torno a Muriqi.
Entre la audacia de ensanchar el campo contra el mejor equipo del mundo y la conveniencia de apretarlo por dentro para no sufrir en transiciones, el Mallorca se asoma a una elección que no solo afectará al dibujo táctico sino también al tono competitivo con el que Demichelis quiere empezar a definir su mandato en Son Moix.





