Mal perder de Demichelis en el final del Elche – Mallorca

Periodista Deportivo |

El técnico del Mallorca zanjó el incidente con un «pacto entre caballeros» mientras Sarabia sí apuntó a las pérdidas de tiempo como detonante

La tensión acumulada en el Martínez Valero no se quedó solo en el césped. En la recta final del Elche – Mallorca, con la remontada ilicitana consumada y el penalti de Muriqi ya enviado al cielo, los banquillos estallaron. Martín Demichelis y Eder Sarabia se encararon durante uno de los cambios del equipo local en una discusión que subió de tono pero no llegó a mayores.

Qué pasó en el banquillo

El detonante fue un cambio del Elche. Desde el banquillo mallorquinista se interpretó que el rival perdía tiempo de forma deliberada. Samu Costa intentó acelerar la salida de Álvaro y desde el lado ilicitano se lo recriminaron. El intercambio de palabras entre los 2 técnicos fue visible desde las cámaras y encendió el ambiente en el estadio.

Demichelis cierra el asunto con un «pacto entre caballeros»

Tras el pitido final, ambos entrenadores fueron preguntados por el incidente. Demichelis no quiso entrar en detalles. «Se queda en el campo, un pacto entre caballeros, no voy a decir lo que hemos dicho.» Una respuesta que dice mucho sobre cómo vivió el partido el técnico argentino, que vio cómo su equipo se iba con las manos vacías después de dominar gran parte del encuentro y fallar el penalti del empate en el añadido.

Sarabia sí apuntó al fondo del asunto

El técnico ilicitano fue algo más explícito. «No eran cosas futbolísticas, a mí me da igual si quiere comentarlo. Hay cosas del fútbol que no me gustan y que se han normalizado. Engañar o perder tiempo desde el principio y, cuando vas perdiendo, te entran las prisas. Son cosas que no me gustan en el mundo del fútbol.»

Una crítica velada a la actitud del equipo mallorquinista en los minutos finales que, sumada al silencio calculado de Demichelis, deja el incidente con más preguntas que respuestas. El «pacto entre caballeros» del argentino suena más a evitar una polémica mayor que a una reconciliación real.