Son Moix es un polvorín y el dedo apunta hacia Arrasate. La directiva lo confirma un partido más, pero su futuro parece estar sentenciado.
El tropiezo en Vallecas dejó más que una derrota en el equipaje del Mallorca. El bermellón viene encadenando golpes: cayó ante el Girona, no pasó del empate con el Valencia y volvió a marcharse de vacío frente al Rayo. Una secuencia que erosionó la confianza en la isla.
La clasificación no perdona y el margen se evapora. Tres jornadas sin ganar, eliminación copera incluida ante el Deportivo, y un descenso a la 17ª plaza, con el abismo a solo un punto. El equipo camina sobre el alambre.
En la calle ya se da por amortizada la figura de Jagoba Arrasate, pero el club va por otro carril. La propiedad estadounidense, con Andy Kohlberg al frente, mantiene el pulso firme y no altera el plan. Arrasate seguirá al mando y se sentará en el banquillo este sábado ante el Athletic.
Son Moix presiona por su salida
El termómetro de la casa del Mallorca está a punto de reventar. La zona de Puerta 0 volvió a ser escenario de reproches, con aficionados señalando la apatía del equipo y la gestión desde los despachos.
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Dentro, el vestuario aprieta filas. Mojica puso voz a un sentir compartido y reclamó unidad para atravesar el bache, apelando a la comunión con la grada como único salvavidas. El grupo se aferra al bloque que parece desintegrarse como arena.
Arrasate resiste
En medio del mar de críticas, el entrenador no se esconde ni baja la guardia. Asumió y comprendió el descontento de la grada, pero reivindicó energía y convicción para seguir al mando: “Sí, tengo fuerzas para seguir”, aseguró el vizcaíno.
El sábado, Son Moix volverá a ser un hervidero. Mallorca recibirá a un alicaído Athletic con el objetivo único de ganar. Cualquier otro resultado podría dictar sentencia definitiva para Jagoba.
Nombres en danza
Mientras la continuidad del técnico del bermellón pende de un hilo, en las altas esferas del club ya se trabaja en el posible sustituto. En los despachos ya se barajan alternativas con nombre y apellidos. García Pimienta, libre tras su salida del Sevilla, y Luis García Plaza, viejo conocido de la casa y arquitecto del último ascenso, aparecen como opciones latentes.





