El club no cuenta con psicólogo deportivo en la primera plantilla desde que Arrasate vetó el servicio: Valery, Pablo Torre y ahora Kumbulla reflejan el coste de esa decisión
Marash Kumbulla ha pedido permiso al Mallorca para ausentarse unos días de la isla y recuperarse psicológicamente. La acumulación de lesiones y la imposibilidad de encontrar continuidad han pasado factura al central albanés, que necesita tiempo y espacio para recomponerse antes de volver a la dinámica del equipo.
No es un caso aislado. Es un patrón.
La decisión de Arrasate que ahora pesa
El Mallorca no cuenta con psicólogo deportivo en la primera plantilla. La decisión fue de Jagoba Arrasate, que pidió prescindir del servicio. Desde entonces, tres casos han salido a la luz con distinta gravedad pero el mismo denominador común: jugadores que han necesitado apoyo psicológico y no lo han tenido disponible dentro del club.
Valery atravesó un proceso de depresión. Pablo Torre, cedido por el Barça, llegó a golpear una pared de frustración y se rompió la mano. Ahora Kumbulla necesita días fuera para reequilibrarse mentalmente tras una temporada que no ha podido disfrutar por culpa de las lesiones.
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Tres situaciones distintas. Tres señales del mismo problema estructural.
Lo que dice la ciencia del deporte
La psicología deportiva no es un lujo. Es parte del rendimiento. Los clubes de élite llevan años integrando equipos de salud mental en sus estructuras precisamente porque las lesiones prolongadas, la frustración acumulada y la presión competitiva generan un impacto psicológico real que no se resuelve solo con fisioterapia.
Prescindir de ese recurso no es una decisión neutral. Tiene consecuencias. Y el Mallorca las está viendo ahora con nombres y apellidos.
El reto de Demichelis
Martín Demichelis llega al club en un momento en que la gestión del vestuario va más allá de lo táctico. El nuevo técnico tendrá que lidiar con una plantilla que acumula desgaste físico y psicológico. Recuperar a Kumbulla forma parte de esa tarea. Sin embargo, sin las herramientas adecuadas, el trabajo es más difícil de lo necesario.
La pregunta que queda en el aire es si el nuevo cuerpo técnico revisará esa decisión y devolverá el servicio de psicología al primer equipo. Arrasate ya no está. La necesidad sigue siendo la misma.





