2 altas y 2 sombras: El balance agridulce del Mallorca en la sesión clave de Son Bibiloni

Periodista Deportivo |

El elenco de Arrasate llega al duelo ante el Betis con la defensa bajo el foco y el ataque mermado por la velocidad.

El Mallorca de Jagoba Arrasate vivió un entrenamiento de luces y sombras en Son Bibiloni. Raíllo y Jan Virgili devolvieron el optimismo al reincorporarse al grupo, pero la ausencia de Kumbulla y la confirmación de la baja de Asano obligan a recalcular la hoja de ruta de cara a la visita del Betis.

El técnico navarro debe decidir ahora si acelera con los recién recuperados o si apuesta por un planteamiento más prudente. Sin Asano pierde desborde y profundidad, lo que invita a reforzar la medular y blindar la retaguardia ante el caudal ofensivo verdiblanco.

El bermellón sigue atravesando una situación apremiante en LaLiga. Marcha decimosexto con 24 puntos, apenas dos unidades por encima del Rayo, hoy último equipo en zona roja.

El capitán vuelve, el vértigo se pierde

La imagen de Antonio Raíllo trabajando al mismo ritmo que sus compañeros devolvió la calma a Son Moix. El capitán es el ancla defensiva y su liderazgo se antoja imprescindible para contener el talento creativo del equipo de Pellegrini.

En esa dirección, Jan Virgili dejó atrás el susto sufrido en Barcelona y vuelve a ofrecer una alternativa fiable en el carril; así lo demostró en el Camp Nou, aunque aún le falta la estocada final en el área rival.

La nota inquietante la pone el italiano Kumbulla, ausente en el tramo abierto a la prensa y con su presencia aún en el aire, lo que complica la composición de la zaga. Más definitiva es la baja de Asano, castigado por los isquiotibiales y fuera de combate. El Mallorca pierde verticalidad en la contra.

Entre el repliegue y la falta de colmillo

Arrasate no esconde que el Mallorca debe crecer atrás, aunque hay cifras que invitan a una lectura ambivalente. El conjunto bermellón lidera la Liga en despejes, con 691 acumulados y una media cercana a la treintena por partido, síntoma de que vive mucho tiempo en su propio campo.

El problema está en el otro extremo del campo. El equipo pisa poco territorio enemigo. Es el segundo que menos intervenciones suma en el área rival, apenas 374, un dato que revela que su producción ofensiva no nace de un asedio constante.

Con estos números, mantener la categoría se convertirá en una odisea en el tramo final de la temporada.