El club verdiblanco tiene una ventana de rescisión unilateral al término de la temporada que le permite desvincularse del delantero argentino sin su consentimiento, algo que el Chimy no podría rechazar esta vez
La historia del Chimy Ávila en el Real Betis puede tener un final abrupto y unilateral. Según diversas informaciones, el contrato del delantero rosarino, vigente hasta 2027, incluye una ventana de rescisión que el club puede activar de forma unilateral al término de esta temporada. Una cláusula que cambia por completo el escenario respecto a los dos intentos fallidos de los últimos mercados.
La clave está precisamente ahí. En febrero, el Chimy Ávila bloqueó su salida por segunda vez consecutiva, amparándose en su contrato hasta 2027 y dejando al Betis sin margen de maniobra. El jugador no rebajaba ni un euro de su ficha y ningún destino le convencía lo suficiente como para moverse. La existencia de una cláusula de rescisión unilateral en favor del club lo cambia todo: el Betis no necesitaría el consentimiento del jugador para dar por terminada la relación.
El problema de siempre: una ficha que nadie igualaba
La dificultad histórica para colocar al Chimy ha tenido siempre el mismo origen: su salario en Heliópolis era lo suficientemente alto como para que los clubes interesados no llegaran a las condiciones que el jugador exigía para moverse. Desde México hasta Argentina, pasando por clubes de LaLiga como el Getafe, ninguna oferta reunió las condiciones económicas que el delantero consideraba mínimas para un cambio.
Con el límite salarial del Betis agotado en 125,9 millones de euros, Manu Fajardo identificó la salida del Chimy como prioridad absoluta para generar margen de maniobra. En los despachos de Heliópolis llevan meses buscando una fórmula que resuelva el problema estructural que representa la ficha del argentino. La cláusula unilateral podría ser esa fórmula.
Un paso al frente del Betis en la relación de fuerzas
Si el Betis activa la rescisión, el Chimy Ávila se convertiría en agente libre al término de la temporada. Eso simplificaría enormemente el mercado: sin coste de traspaso, cualquier club podría ofrecerle un contrato sin pasar por Heliópolis. La operación con el Villarreal que vinculaba su llegada a la salida del Chimy, por ejemplo, quedaba supeditada a encontrar un destino para el argentino. Con la rescisión unilateral, ese obstáculo desaparece.
El ciclo del Chimy en el Betis ha sido el de un jugador que nunca terminó de encajar pero que tampoco quiso irse. Esta vez, la decisión puede no ser suya.



