Empate con sabor agridulce para un Betis superior y un Valencia que solo respiró al final
El Real Betis tuvo la victoria en su mano, pero perdonó demasiado. Mestalla rugió en el tramo final y el Valencia CF encontró oxígeno gracias a un gol salvador de Luis Rioja. El empate deja a los de Carlos Corberán hundidos en la tabla, pero con una vida extra antes del parón.
El choque arrancó con valentía, urgencias y un Mestalla que empujó hasta el último aliento
El guion empezó con ritmo y con una grada entregada. El Valencia CF, necesitado de puntos y autoestima, salió decidido a morder desde el primer minuto. El Real Betis, que encadenaba dos victorias seguidas, quiso hacer daño con posesiones largas y ataques de velocidad. Los primeros avisos tuvieron sello local, con Danjuma encontrando huecos y obligando a Vallés a volar para evitar el 1-0. El portero bético sostuvo a los suyos. Poco después, Abde y Antony, los más punzantes del Betis, rozaron el gol en dos transiciones explosivas. El plan era claro: correr, desequilibrar y castigar.
El problema fue la falta de puntería. Antony, primero dentro del área y luego desde una posición franca, mandó dos remates a la grada. Mestalla respiró después de cada perdón bético. Y como suele ocurrir, quien no mata, sufre. El Valencia CF estuvo a punto de golpear con Diego López, pero otra vez Vallés salvó con reflejos felinos.
Los goles llegaron al final, cuando el Betis parecía tenerlo controlado, pero el Valencia volvió a levantarse
La reanudación mantuvo el mismo plan: balón para el Real Betis, paciencia para el Valencia CF. Las ocasiones siguieron siendo béticas. Antony volvió a probar dentro del área, pero el esférico rozó el palo de Agirrezabala. El encuentro se movía entre la impaciencia local y la sensación de que el Betis estaba a un detalle de sentenciar. Ese detalle llegó. En el minuto 74, un error de Tárrega dejó el balón en zona prohibida. Abde lo recuperó y lo sirvió con calma a Cucho, que fusiló el 0-1. Silencio en Mestalla. Fiesta en la esquina visitante.
Pero si hay un estadio que se multiplica en la adversidad, es Mestalla. El empuje llegó desde la grada y desde el banquillo. Luis Rioja, recién entrado, cazó un rechace tras un córner y colocó el 1-1 con un derechazo seco. Con el gol, el Valencia volvió al partido. Con más corazón que fútbol, pero agarrándose a la vida.
Ambos equipos tuvieron la victoria en la recta final, pero la ansiedad se impuso a la precisión. Balones largos, centros desesperados, carreras sin pausa. El marcador no se movió, y el Betis se marchó con la sensación de haber dejado escapar dos puntos que parecían obligatorios.
El empate deja heridas abiertas y preguntas urgentes en ambos equipos antes del parón
Para el Valencia CF, el 1-1 supone un respiro, pero la clasificación sigue alarmando. La grada respondió, pero el equipo necesita resultados. Para el Real Betis, el punto tiene sabor amargo. Perdió ocasiones claras, dominó tramos largos y se quedó sin premio grande. Aun así, sumar fuera siempre cuenta, y el equipo de Manuel Pellegrini estira una racha positiva.





