Mientras abandonaba el campo, Abde fue objeto de cánticos e insultos xenófobos desde parte de la grada, entre ellos el cántico: «Abde, dame un ‘segarro’», imitando el acento y ridiculizando al futbolista
Ez Abde vivió un partido muy agitado en Mestalla. El atacante del Real Betis firmó una asistencia, pero su actuación quedó marcada por varias acciones polémicas: falló una ocasión clara, protagonizó un fuerte enfrentamiento con Tárrega que terminó con amarilla para ambos y, al ser sustituido, estuvo cerca de darle un cabezazo al jugador rival.
El extremo marroquí había llegado a Mestalla en un pico de forma. Venía de marcar en Copa del Rey, repetir en LaLiga y decidir en la Europa League. Su confianza estaba por las nubes, pero el partido comenzó con un giro inesperado. En apenas cuatro minutos, falló una ocasión clarísima a pase de Antony Matheus dos Santos. La pelota rebotó mal, entró el nervio, y su gesto lo delató. Un delantero vive de centímetros.
Aun así, el fútbol siempre da revanchas. Thierry Correia le ganó algunos duelos, pero Abde no bajó los brazos. En el minuto clave, cazó un mal pase de César Tárrega, levantó la cabeza y asistió a ‘Cucho’ Hernández con un pase dentro del área. El colombiano definió con calma y puso el 0-1. Acción decisiva y cambio inmediato: Manuel Pellegrini lo sacó del campo para protegerlo.
Tensión, amarillas y un choque con César Tárrega que encendió Mestalla
El partido tomó temperatura en segundos. Tárrega empujó, Abde respondió. Hubo caras, gritos y un cabezazo al aire que, por centímetros, no cambió la historia. El árbitro mostró amarilla, y Pellegrini, veterano, movió ficha antes del desastre.
Cuando caminaba hacia la banda, parte de Mestalla estalló con cánticos xenófobos. Sonaron fuerte, sonaron mal y se viralizaron. Abde respondió con gestos y palabras a un aficionado. Sus compañeros, y el cuerpo técnico, intentaron frenarlo.
Mestalla también vivió la otra cara del fútbol. En el minuto de silencio por José Manuel Ochotorena, los 488 aficionados béticos que ocuparon la grada visitante guardaron silencio absoluto. La ovación conjunta de los dos estadios fue un detalle para recordar.

Un futbolista en plena explosión y una Liga que exige aprendizaje rápido
Ez Abde es puro talento. Cinco goles, tres asistencias, cuatro partidos consecutivos participando en gol. Es velocidad, regate, carácter y desborde. Y también impulsividad. El fútbol español le exige más cabeza que piernas. Mestalla le enseñó una lección que los grandes aprenden temprano: elegir cuándo pelear y cuándo marcharse.
En el Real Betis están encantados con su rendimiento. Lo ficharon para romper defensas y lo está haciendo. Lo quieren agresivo con balón, pero frío sin él. Pellegrini lo sabe, su staff también. Si pule esa parte emocional, su techo será mucho más alto de lo que parece.
Al otro lado, el Valencia CF sigue en su pelea por sumar puntos y mantener un proyecto competitivo. Rubén Baraja vio a un equipo capaz de presionar, recuperar y jugar, pero vulnerable en transiciones. Un error, un pase mal medido, y llegó el gol. Esas acciones marcan temporadas.
El fútbol español está acostumbrado a noches con talento y ruido. La de Mestalla tuvo los dos ingredientes. Ez Abde ganó, se marchó expulsado y salió del campo con una mezcla de rabia y orgullo. Mestalla rugió, la afición visitante respetó un homenaje y el Real Betis sumó.




