Caos en los accesos de Braga: La afición del Betis explota tras una espera «vergonzosa»

Periodista Deportivo |

Miles de seguidores béticos denuncian retrasos de más de una hora y controles exhaustivos que les impidieron ver el inicio del partido

La expedición bética a Portugal, que prometía ser una fiesta del fútbol europeo, se ha visto empañada por una gestión logística deficiente en los aledaños del Estadio Municipal de Braga. Cientos de aficionados del Real Betis Balompié han mostrado su profunda indignación ante las cámaras y micrófonos tras verse atrapados en colas kilométricas. Según los testimonios recogidos, la vigilancia excesiva y el ritmo lento de los tornos provocaron que muchos seguidores entraran al recinto con el encuentro ya comenzado, perdiéndose los minutos iniciales y el gol de Grillitsch.

«Es una vergüenza, es lamentable», clamaban los seguidores béticos mientras el cronómetro avanzaba implacable. La exigencia de los controles de seguridad, que obligaba a los aficionados a entrar de dos en dos, generó un embudo insalvable. Muchos denunciaron haber sido citados con antelación excesiva a las 4 de la tarde para seguir en la calle pasadas las 5:30, a pesar de haber pagado entradas de 35 euros. Esta falta de previsión por parte de la organización local dejó a la plantilla de Manuel Pellegrini sin el aliento de su talento número doce durante el calentamiento y los primeros compases del choque.

Indignación y falta de información: El sentir de la «Marea Verde» en tierras lusas

El malestar de la afición bética no solo se centró en la espera, sino en la transición de información nula por parte de las autoridades locales. Los testimonios reflejan un cansancio acumulado tras una jornada de viaje que culminó en una situación de incertidumbre absoluta:

  • Controles bloqueados: El ritmo de acceso fue criticado duramente: «Vas entrando de dos en dos. Y si entran bien, para atrás vienen cinco».
  • Apoyo mermado: La principal queja fue el desamparo del equipo: «Ellos están solos y nosotros en la calle. No hay derecho».
  • Impacto en el ánimo: El retraso impidió que la hinchada realizara su habitual receta de cánticos previa al pitido inicial, enfriando el ambiente en la zona visitante.
  • Entrada con retraso: La gran mayoría logró acceder finalmente, pero con el marcador ya en contra de 1-0 al descanso.

Se espera que el club tome nota de estas quejas para elevar una protesta formal ante la UEFA, buscando que la amplitud de los dispositivos de seguridad en próximos desplazamientos no comprometa el derecho de los aficionados a disfrutar del espectáculo por el que han pagado. Mientras tanto, en el banquillo, Pellegrini confía en que la entrada de Antony en la segunda mitad sirva para resolver el encuentro y regalarle una alegría a los seguidores que tanto han sufrido para ocupar su asiento.