El regreso del malagueño como ’10’ obliga a reajustes inmediatos en el once bético sin tocar la estructura que sostiene a los extremos titulares
El Real Betis vive días de planificación fina en torno a Isco Alarcón, ya con alta médica y a la espera de recuperar el ritmo competitivo. La hoja de ruta para su vuelta está marcada: minutos ante el Girona FC si entra en lista, protagonismo mayor en la Europa League frente al Utrecht FC y, si responde bien, opciones serias de titularidad en El Gran Derbi ante el Sevilla FC. Pero más allá del calendario, la gran pregunta vuelve a escena: ¿quién sale del once cuando Isco entra en su sitio natural, la mediapunta?
El ’10’ vuelve a su trono táctico y Lo Celso es quien debe reubicarse, pero con matices relevantes
Con Isco disponible, no hay debate en la pizarra de Manuel Pellegrini. El malagueño es titular como ’10’, su zona óptima. No habrá experimentos ni desplazamientos inventados: él manda entre líneas. Eso empuja a Giovani Lo Celso a un escenario conocido: ser movido del foco central, ya sea al banquillo o a una zona de mayor recorrido.
La presencia de Sofyan Amrabat influye mucho. El marroquí libera metros y tareas defensivas a sus acompañantes, lo que abre ventanas para ver a Pablo Fornals, Marc Roca o el propio Lo Celso más cerca del área. Si el argentino funciona ahí, puede complementar a Isco sin solaparse, algo que en varios tramos de este curso ya ha sido visible, especialmente cuando el Betis necesitó posesión larga y vigilancia tras pérdida.
Lo que no se contempla es desplazar a Lo Celso a una banda. Pellegrini lo intentó el año pasado y no funcionó. Además, el tándem Antony Matheus dos Santos – Ez Abde está en un momento determinante: en LaLiga son indiscutibles salvo sanción o lesión. El argentino solo tendría hueco por detrás de Isco o directamente en su lugar.

La rotación en Copa y Europa equilibrará minutos, pero la jerarquía vuelve a favorecer a Isco
Los escenarios menos exigentes Copa del Rey o fase de grupos de Europa League permitirán que Lo Celso tenga minutos naturales en el rol de mediapunta cuando descanse Isco. Y también habrá oportunidades puntuales en los extremos si el rendimiento de Rodrigo Riquelme, Chimy Ávila o Pablo García no despega. Pellegrini ya ha demostrado que no tiene problema en mezclar piezas si la lectura del partido lo pide.
Lo cierto es que, si Isco vuelve a su nivel prelesión, su sitio está blindado. Sus datos de la temporada pasada lo avalan: 12 goles, 11 asistencias y 2.335 minutos en 33 partidos pese a medio curso fuera. Números de estrella absoluta. Recuperar esa versión no solo apuntala al Betis: también le devuelve opciones reales de pelear por el Mundial 2026, donde necesita acortar plazos y convencer a Luis de la Fuente antes de la Finalissima del 27 de marzo ante Argentina.




