El malagueño comienza a probarse sin margen definido y las voces más optimistas apuntan a los cuartos de Europa League, pero nadie en el club se atreve a confirmarlo
Tres meses después del golpe con Sofyan Amrabat ante el Utrecht, Isco Alarcón sigue siendo la gran incógnita del Betis. El malagueño comienza a probarse sobre el césped pero sin ningún plazo definido. Serán sus sensaciones las que marquen los tiempos y, si la mejora llega, irá incrementando cargas de forma paulatina hasta volver al grupo. Las voces más optimistas del club señalan a los cuartos de final de la Europa League como posible escenario para su reaparición. Nadie lo confirma oficialmente.
«Esperemos, esperemos», fue todo lo que dijo el propio Isco cuando se le preguntó por su estado en la antesala del derbi. No es exactamente un comunicado de alta médica.
La noche que lo cambió todo
Aquel partido ante el Utrecht fue una maldición en cadena. Isco acababa de superar una lesión anterior cuando intentó controlar un balón sin ver que Amrabat llegaba de cara. El golpe fue fortísimo. El tratamiento conservador no funcionó y tuvo que pasar por quirófano. Desde entonces, tres meses de incertidumbre.
Amrabat, que a punto está de volver al grupo, ha explicado lo mucho que le afectó el incidente. Le escribió a Isco tras conocer la gravedad y el malagueño le respondió que pronto estarían juntos en el campo. «Espero que también para él sea muy pronto», declaró el marroquí en los medios del club.
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Lo que dicen sus compañeros
Cucho Hernández fue el más directo. «Es una situación jodida. No deberíamos meterle prisa. Lo necesitamos al 100% y no al 80%. Tenerlo en el campo es una diferencia enorme.» Pellegrini, por su parte, confía en su fortaleza mental: «Con la madurez que tiene, creo que va a estar en el campo lo antes posible. Le veo con la misma ambición y exigencia que cuando comenzó.»
El Betis espera. Y mientras espera, reza para que no haya ningún contratiempo más.





