El regreso del malagueño impulsa a un Real Betis irregular ante un Girona FC que mereció más en La Cartuja
El regreso de Isco Alarcón fue el abrazo emocional que necesitaba el Real Betis, pero no bastó para conquistar una noche llena de giros inesperados. El malagueño volvió al césped tras su fractura de peroné y dejó un centro perfecto que evitó la derrota de los verdiblancos. El duelo fue intenso, frenético y marcado por una expulsión final que enfrió cualquier amago de remontada.
El Girona FC empezó mejor y encontró premio muy pronto con el tanto de Artem Vanat, que sigue sosteniendo al equipo de Míchel en los días difíciles. El Betis, tocado por las bajas y por la falta de claridad, se marchó al descanso con deberes por hacer. La segunda parte fue una montaña rusa emocional en la que Isco asumió galones sin titubear.
Un primer acto dominado por un Girona más decidido y preciso en los metros finales
La visita de los catalanes no llegaba en buen contexto después de perder a Kryvtsov, Blind y Portu, este último lesionado de larga duración. Aun así, Míchel reconstruyó su defensa con Arnau, Vitor Reis, Rincón y Álex Moreno, y su equipo respondió desde el primer minuto. Un disparo de Tsygankov y una acción combinada con Bryan Gil y Ounahi anticiparon un plan muy claro: salir a mandar.
El 0-1 llegó tras una jugada limpia por la derecha que dejó a Vanat empujando el balón a placer. El Betis reaccionó con fogonazos de Antony y Fornals, pero la falta de continuidad pesó tanto como el nerviosismo de La Cartuja. En ese tramo, el Girona no sufrió, gestionó el ritmo y repartió señales de peligro en cada transición.

El regreso de Isco cambia la energía del partido pero no evita un final accidentado
La reanudación trajo cambios inmediatos en el Betis con las entradas de Abde, Ruibal y Amrabat, que dieron un empujón de energía y metros. El estadio explotó con la entrada de Isco Alarcón, que no tardó en asumir balón, pausa y liderazgo emocional. Su sociedad con Valentín Gómez fue oro: centro perfecto y cabezazo imparable para el 1-1.
Ese gol desordenó al Girona, que buscó aire con Asprilla y Joel Roca, aunque el Betis seguía mordiendo. El desenlace, sin embargo, fue brusco. Antony vio una roja directa por una patada imprudente a Joel Roca que lo deja sin derbi. Y en la última acción, Asprilla perdonó un contragolpe clarísimo que pudo darle el triunfo a los catalanes.
Un empate que deja más preguntas que certezas para ambos equipos
El reparto de puntos refleja bien el choque: un Betis que crece con Isco pero no despega, y un Girona sólido pero sin cierre. Los verdiblancos siguen lejos de la pelea por Europa, mientras los de Míchel continúan atrapados en la zona baja. La sensación final es que ninguno salió satisfecho de La Cartuja y que la temporada se les reclama con urgencia.





