Dos noticias gratas y una alarma en Heliópolis de cara al choque con el Mallorca.
El penúltimo ensayo del Real Betis antes de visitar al Real Mallorca dejó señales optimistas. En la sesión dirigida por Manuel Pellegrini, Cucho Hernández y Chimy Ávila se sumaron al grupo en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. Dos regresos que oxigenan el frente ofensivo verdiblanco.
Ambos ya habían tocado balón el miércoles y el jueves, aunque al margen del colectivo, igual que Héctor Bellerín. Este viernes dieron un paso más al integrarse parcialmente en la dinámica común. El cuerpo técnico evaluará sensaciones antes de decidir su convocatoria para Son Moix.
La nota discordante la puso Antony, que inició la mañana en el gimnasio dentro de su plan individualizado. El brasileño arrastra una pubalgia desde hace semanas y el club prefiere medir cargas para evitar recaídas. Prudencia máxima en Heliópolis en un tramo del calendario decisivo.
La enfermería se abre… pero no del todo
Ocho partidos después de caer lesionado ante el Real Oviedo, Cucho Hernández volvió a asomarse al trabajo colectivo. Se integró de forma parcial, tocó balón y dejó sensaciones alentadoras, aunque cerró la sesión con tareas específicas en solitario.
Su regreso es más que esperado en el Villamarín. El cafetero marcó 9 tantos en 22 partidos entre Liga y Europa League. Su presencia es fundamental para ser la referencia en el área y el anzuelo para los extremos.
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Creatividad en jaque
El panorama, sin embargo, sigue condicionado por ausencias de peso como Isco, Giovani Lo Celso, Héctor Bellerín y Sofyan Amrabat. Sin la brújula creativa en la sala de máquinas, el equipo necesita recuperar colmillo y profundidad.
Forzando al límite por el escudo
La alarma del día en el Real Betis tiene nombre propio: Antony. Tras reconocer que compite con dolor desde el duelo ante el Getafe CF, el paulista volvió a trabajar con cautela. Está forzando por el sueño europeo, pero el peaje físico le pasa factura y limita su presencia en varias sesiones.
En la sombra, el extremo mantiene una rutina exigente junto a su fisioterapeuta personal, Fernando Silva, quien le acompaña desde su etapa en São Paulo. “Antony entrena al menos tres horas al día en casa. Es un día a día completamente dedicado a darlo todo por el Betis”, afirmó Silva.





