El retraso sobre el calendario inicial ha servido para cerrar un acuerdo más ventajoso con la constructora: el objetivo es inaugurar en mayo de 2028 coincidiendo con el final de la temporada 27/28
El Real Betis ha dado luz verde definitiva al inicio de la construcción de su nuevo estadio. Después de semanas de silencio en el solar de la antigua grada de Preferencia, las máquinas volverán a entrar en el Benito Villamarín a mediados de marzo.
El retraso sobre la hoja de ruta inicial, que apuntaba a febrero, no ha sido un contratiempo sino una estrategia. Las negociaciones con diversas constructoras se han dilatado deliberadamente para optimizar el presupuesto total del proyecto y el resultado ha sido un acuerdo más ventajoso con la empresa elegida, con una rebaja sustancial sobre las cifras iniciales. En un club que gestiona simultáneamente el enfado institucional por el derbi y las dudas sobre el límite salarial, cuidar cada euro en un megaproyecto de estas dimensiones no es un capricho, es una obligación.
Qué se construye primero
Los primeros pasos de esta fase son los que sostienen todo lo que viene después. El muro pantalla garantizará la protección perimetral del terreno. La excavación del cajón del aparcamiento subterráneo dará servicio tanto al estadio como al barrio. Y la cimentación establecerá la base sobre la que se levantará la nueva grada.
Tres elementos críticos para la estructura del proyecto antes de que empiece a verse algo en superficie.
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Las fechas clave
El Betis tiene el calendario marcado con dos hitos. En junio o julio de 2026 debe estar completada esta primera fase de cimentación y estructura subterránea. Y en mayo de 2028, coincidiendo con el final de la temporada 27/28, está prevista la inauguración total del proyecto.
Un estadio de referencia mundial. Ese es el objetivo declarado. Las máquinas empiezan a darle forma este mes.





