El canterano marcó dos goles decisivos para el Betis Deportivo ante el Sevilla Atlético una semana después de que Pellegrini dijera que «le viene bien jugar porque ha estado sin fútbol»
Pablo García protagonizó la imagen del fin de semana en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. El canterano bético lideró la victoria del Betis Deportivo ante el Sevilla Atlético con un doblete decisivo que mantiene vivo el sueño de la salvación en Primera Federación. Y que lo devuelve, de paso, a la agenda del primer equipo justo cuando más se le necesita.
La semana había estado marcada por el debate sobre su falta de minutos con Pellegrini. El Ingeniero lo anticipó en rueda de prensa con una frase que sonó a aviso: «Le viene bien jugar porque ha estado sin fútbol.» Pablo García tomó nota.
Dos goles en el momento más importante
El doblete no llegó en un partido cualquiera. Llegó en el derbi, en el encuentro más importante del año para el filial, con tres puntos que son oxígeno puro para las aspiraciones de salvación del equipo de Dani Fragoso. Dos goles, tres puntos y un mensaje muy claro al cuerpo técnico del primer equipo: la categoría de bronce se le queda pequeña.
Tras unas semanas grises en el Betis de Pellegrini, con escasa participación y falta de acierto, el canterano ha recuperado la sonrisa y el olfato goleador. Su decisión de bajar al filial para ayudar en un momento crítico fue aplaudida por la directiva y el cuerpo técnico. El plan de fogueo ha dado resultados inmediatos.
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La rampa de salida hacia el Getafe
La actuación llega en el momento justo. El Betis viaja este domingo a Madrid para medirse al Getafe con las bajas prolongadas de Isco y Lo Celso, que no volverán hasta después del parón internacional. Esa escasez de recursos ofensivos convierte a Pablo García en un recurso real y no en una solución teórica.
El brasileño Antony siente además cómo la competencia interna crece con el hambre de la perla de la cantera. Un doblete en el derbi filial tiene ese efecto: reordena prioridades y obliga a los técnicos a mirar hacia donde antes miraban menos.
Pellegrini tiene ahora un problema que es en realidad una buena noticia: un canterano que acaba de demostrar que está listo.





