Radicales del Betis y Sevilla empiezan a celebrar el derbi sevillano con batalla campal este lunes

Periodista Deportivo |

La previa del derbi se tiñe de violencia en las calles de Sevilla. Los ultras empiezan a jugar su “partido”.

A seis días del derbi, la tensión ya asoma en Sevilla con los primeros choques entre grupos radicales. Mientras el equipo de Nervión caía en Cornellà, la calle Luis Montoto se convirtió en un improvisado campo de batalla.

Carreras, gritos y un ambiente turbio empañaron la previa del clásico sevillano. En los vídeos se puede divisar a varios encapuchados correteando entre coches y veladores destrozados al grito de “Hooligans, Sevilla”.

La Policía acudió tras el aviso de los vecinos, pero la noche terminó sin detenidos y con daños que pagará el barrio. Una vez más, los violentos marcaron territorio.

Para colmo, en torno a La Cartuja amanecieron pintadas amenazantes que suben aún más el tono de una semana que debería girar alrededor del fútbol y no de los bárbaros de siempre. El derbi empieza a jugarse fuera del césped y no precisamente donde debería.

Los antecedentes no acompañan

El derbi sevillano arrastra una estela de tensión que va mucho más allá del césped. Desde peleas callejeras en Nervión hasta choques en la Palmera, los ultras dejaron una huella tan ruidosa como vergonzosa en la ciudad.

Los incidentes más recientes, como los disturbios en la previa del derbi de 2023 o la suspensión del derbi en 2022 por la caída de una barra de PVC en la cabeza de Joan Jordán, confirman un patrón repetido: cada año aparece un nuevo episodio que pone en jaque a las fuerzas de seguridad.

A los recuerdos más oscuros se suman sucesos que marcaron época, como la botella a Juande Ramos (2007) o las trifulcas de principios de los 2000. El derbi sigue siendo un partido mayúsculo, pero su narrativa arrastra un ruido de fondo que la afición normal rechaza y la ciudad cada vez tolera menos.

Carente de efectivos en Betis – Girona

La pulseada entre el alcalde José Luis Sanz y los sindicatos policiales dejó al Betis–Girona del domingo pasado sin presencia de la Policía Local en las horas previas. A falta de un dispositivo propio, solo un patrullero de Santiponce custodió los accesos a la Cartuja.

Ni en los cruces habituales ni en los puntos de regulación del tráfico aparece un agente municipal, mientras la Policía Nacional intentó cubrir un evento que reunió a miles de personas. La capital andaluza afronta un partido de gran afluencia con un vacío operativo en la previa del derbi en el Pizjuán.