Pintadas en casa de Pellegrini tras el derbi

Periodista Deportivo |

El empate 2-2 ante el Sevilla quedó en segundo plano tras los incidentes fuera del Benito Villamarín y los actos de vandalismo contra el domicilio del técnico verdiblanco

El derbi sevillano dejó un empate (2-2) sobre el césped y una vergüenza fuera de él. Los incidentes registrados tras el partido en los alrededores del Estadio Benito Villamarín y los actos de vandalismo contra la vivienda del entrenador del Betis, Manuel Pellegrini, dieron más que hablar que el propio encuentro y proyectaron una imagen lamentable del entorno del club verdiblanco.

Lo que debía ser una noche de fútbol terminó con violencia entre los propios aficionados béticos, un hincha sacando lo que parecía un cuchillo para amedrentar a la gente y pintadas en la casa del técnico chileno. Una acumulación de hechos que no tiene ninguna justificación.

El detonante: la bronca entre Antony y la grada

Según los reportes, el origen de la confrontación estuvo en un encontronazo entre el delantero del Sevilla, Antony, y aficionados del Betis en las gradas del Benito Villamarín. El intercambio de palabras entre el brasileño y parte de la afición local derivó en una pelea entre los propios hinchas béticos, que se enzarzaron entre sí en los alrededores del estadio una vez terminó el partido.

La situación se agravó cuando uno de los implicados sacó lo que parecía un arma blanca para intimidar a quienes le rodeaban, en una escena que generó el pánico entre los asistentes.

Pintadas en la casa de Pellegrini

El episodio más grave y más difícil de justificar fue el vandalismo contra la vivienda de Manuel Pellegrini. Un grupo de aficionados del propio club al que entrena se desplazó hasta su domicilio para realizar pintadas, un acto de intimidación contra el técnico que dirige al Betis y que no tiene ningún tipo de explicación racional.

La imagen del empate ante el Sevilla, con la remontada del 2-0 al 2-2 en la segunda parte, quedó completamente sepultada por unos hechos que ponen el foco una vez más en la violencia que rodea a algunos partidos de alta tensión en el fútbol español.

El Betis y sus instituciones tienen la obligación de posicionarse con claridad ante lo ocurrido. Lo que sucedió en los alrededores del Benito Villamarín y en la casa de su entrenador no admite medias tintas.