En otro partido sin vuelo, Rodrygo y Vinicius le dieron aire a Xabi Alonso. El entrenador sigue bajo el foco del Bernabéu.
El Madrid salió de Mendizorroza como salen los que resisten más que convencen. Sin juego ni control, atenazado por las bajas, supo aferrarse al oficio y al golpe oportuno de Mbappé. Cuando el plan no aparece, también vale sobrevivir.
Le sostuvieron Vinicius, abrazo incluido, y un Rodrygo que volvió a mirarse al espejo del gol meses después. El Alavés, con más fe que premio, gobernó tramos con Antonio Blanco al mando, pero la ilusión no le alcanzó para tumbar a un rival que ganó sin derrame de fútbol.
Pese al triunfo, al entrenador tolosarra lo siguen mirando de reojo. El desplante de Vini, la no fluidez del juego y las derrotas en casa entre Liga y Champions ponen un manto de duda con respecto al futuro en el banquillo blanco.
Dos desafíos antes de cerrar el año
La victoria en Vitoria solo sirve para dar una bocanada y volver a nadar. El margen de Xabi Alonso sigue siendo mínimo. Antes de pensar en calma navideña, debe esquivar dos trampas consecutivas: la Copa ante el Talavera y un Sevilla en alza que ya no regala nada.
Si sale indemne, el parón le ofrecerá oxígeno para reconstruir al equipo. Una derrota en Copa no está en el radar de nadie, pero en el fútbol todo puede suceder. Una caída en Toledo sería el fin anticipado del ciclo de Xabi.
De sobrevivir, el inicio del 2026 lo espera con exigentes escenarios al Madrid: derbi ante el Betis y Supercopa en Arabia. En un equipo donde solo vale ganar, la presión será máxima para el ex estratega del Leverkusen.

Ganar tiempo para plasmar su idea
El banquillo le cambió el gesto a Xabi Alonso. Ya no está el técnico sereno de mirada larga y pizarra limpia, sino un entrenador empujado por la urgencia, con el reloj apretándole la nuca. El Madrid dejó de jugar a lo que quiere y compite a lo que puede, con el peso de sus individualidades.
El gol de Rodrygo fue un grito de auxilio convertido en alivio. Puños cerrados, rabia contenida y una celebración sin filtro. El abrazo con Vinicius fue la fiel muestra del momento de tensión que se vive en la Casa Blanca.
En ese contexto, el entrenador blanco resaltó la necesidad de encontrar “constancia” en el juego colectivo para poder jugar los partidos con más tranquilidad. En esa línea, Xabi volvió a recalcar que “la unión del vestuario” es fundamental para lograr el éxito pretendido.





