Albacete 3-2 Real Madrid: Arbeloa comienza con desastre

Periodista Deportiva | | Actualizado:

El Carlos Belmonte castiga a un Madrid sin colmillo y rompe un registro inédito en la Copa

El debut de Álvaro Arbeloa en el banquillo blanco quedó marcado por una noche que nadie en Chamartín quería imaginar. Apenas dos días después de la salida de Xabi Alonso, el Real Madrid cayó por primera vez en su historia ante el Albacete Balompié, eliminado 3-2 en los octavos de final de la Copa del Rey.

El contexto no ayudaba. Viaje exprés, rotaciones profundas y un ambiente encendido en el Carlos Belmonte. El Albacete, consciente de la ocasión, salió con un plan simple y eficaz. Bloque bajo, orden defensivo y fe absoluta en el balón parado. Al Madrid le costó entrar en el partido, condicionado incluso por una densa niebla que acompañó los primeros minutos.

Balón parado y castigo máximo

El primer golpe llegó al filo del descanso. Javi Villar, con pasado en la cantera madridista, cabeceó un córner para desatar la euforia local. El Madrid reaccionó en el añadido, cuando Franco Mastantuono cazó un rechace, también tras saque de esquina, para devolver la igualdad.

El guion no cambió tras el descanso. Dominio estéril del balón por parte del Madrid y paciencia infinita del Albacete. En el minuto 82, Jefté volvió a golpear en una acción a balón parado que evidenció las carencias defensivas blancas.

El empate llegó de nuevo en el descuento. Gonzalo García, canterano del Castilla, se redimió con un cabezazo que parecía llevar el duelo a la prórroga. Pero el Belmonte tenía reservada una última sacudida.

Un final cruel y un aviso temprano

Con el Madrid volcado, Jefté firmó una contra demoledora. Falló el primer disparo, insistió en el segundo y ajustó el balón al palo para firmar el 3-2 definitivo. El estadio estalló. El colista de Segunda División había eliminado al Real Madrid.

Arbeloa apostó por un once sin figuras como Mbappé o Bellingham y dio minutos a varios jóvenes, respaldado por Andriy Lunin en portería. La falta de automatismos y de claridad ofensiva fue evidente. El Madrid tuvo posesión, pero no control.

Un inicio que deja huella

La eliminación supone un golpe duro para el nuevo proyecto. No solo por la derrota, sino por el simbolismo. Nunca antes el Albacete había vencido al Real Madrid. El estreno de Arbeloa no pudo ser más exigente ni más cruel.

La Copa, terreno históricamente incómodo, volvió a recordar que no perdona contextos ni nombres. Para Arbeloa, el mensaje es inmediato. El margen de adaptación no existe. Cada partido será un examen.