Valdebebas confirma un escenario exigente para Xabi Alonso en la previa de un partido de máxima tensión
Desde Valdebebas, el ambiente del entrenamiento previo al duelo ante el Deportivo Alavés deja pocas dudas sobre el momento que atraviesa el Real Madrid. La sesión ha estado marcada por la ausencia de numerosos futbolistas clave, una circunstancia que condiciona seriamente la preparación del encuentro en Mendizorroza y obliga al cuerpo técnico a afinar cada detalle. El trabajo ha sido intenso, con especial énfasis en la organización defensiva y las vigilancias, conscientes de que el margen de error será mínimo.
En el césped se ha percibido un grupo concentrado, con mensajes constantes desde el banquillo y una clara intención de ajustar automatismos pese a las limitaciones. No es una semana cualquiera. El contexto competitivo y el ruido externo elevan la exigencia interna.
Una enfermería muy cargada y sanciones que estrechan aún más el abanico
En la sesión no han participado Eduardo Camavinga, Daniel Carvajal, Trent Alexander Arnold, Éder Militão, Ferland Mendy ni David Alaba, todos ellos fuera por lesión. Se trata de ausencias de peso, especialmente en la línea defensiva, que obligan a reconfigurar por completo el dibujo y las jerarquías sobre el campo.
A esta situación se suman las sanciones de Álvaro Carreras, Fran García y Endrick, que no estarán disponibles para el compromiso liguero. La combinación de lesiones y castigos disciplinarios deja a Xabi Alonso con un margen de maniobra muy reducido, especialmente en los laterales, una zona que ha sido foco de trabajo específico durante la mañana.
Buenas noticias con Mbappé y liderazgo visible en el grupo
La nota positiva del entrenamiento ha sido la presencia con el grupo de Kylian Mbappé, Dean Huijsen, Antonio Rüdiger y Federico Valverde. El francés ha completado la sesión sin aparentes limitaciones, participando en los ejercicios de intensidad y mostrando buenas sensaciones, un alivio evidente para el cuerpo técnico.

Especialmente significativo ha sido el papel de Rüdiger y Valverde, muy activos en la comunicación y en la corrección de movimientos, ejerciendo liderazgo en una sesión donde la experiencia pesa más que nunca. Huijsen, por su parte, ha trabajado como una alternativa real en una defensa mermada, ganando enteros en un contexto que exige fiabilidad inmediata.
Desde dentro, la sensación es clara: el Real Madrid llega tocado, pero no resignado. El entrenamiento en Valdebebas ha dejado la impresión de un grupo consciente de las dificultades, pero también decidido a competir con lo que hay. En un escenario hostil como Mendizorroza, la gestión del esfuerzo, la concentración y la personalidad serán tan importantes como el talento disponible.





