El Real Madrid pone a Camavinga en venta: pide 50 millones y la Premier League prepara ofertas

Periodista Deportivo |

La directiva blanca considera que el centrocampista francés no ha evolucionado como se esperaba y escuchará ofertas en el mercado de verano

El Real Madrid ha tomado una decisión sobre Eduardo Camavinga. El centrocampista francés ya no es intocable en Concha Espina. Pese a tener contrato hasta junio de 2029, la directiva blanca escuchará propuestas que superen los 50 millones de euros. La Premier League ya tiene la oreja puesta.

El diagnóstico: estancamiento y falta de regularidad

El club considera que Camavinga no ha dado el paso al frente que se esperaba. Su progresión individual se ha estancado. Salvo actuaciones destacadas en momentos puntuales, el francés no ha logrado heredar el mando del centro del campo de forma sólida y constante.

Los números lo reflejan. En 31 encuentros disputados, suma 2 goles y 1 asistencia. Una influencia ofensiva claramente insuficiente para las exigencias del Santiago Bernabéu. Además, ni siquiera bajo el interinato de Álvaro Arbeloa ha logrado asentarse como titular indiscutible.

La Premier League, destino más probable

La pérdida de protagonismo ha reactivado el interés inglés. Varios clubes con músculo financiero ven en esta situación una oportunidad. Cualquier entidad interesada deberá superar los 50 millones de euros para iniciar conversaciones formales con el club merengue.

El Real Madrid entiende que, aunque Camavinga no ha rendido como se esperaba, su valor de mercado sigue siendo un activo importante. Los fondos obtenidos se reinvertirán en perfiles con mayor fiabilidad defensiva y mejor organización del juego.

Un cambio de ciclo en la medular

La directiva prioriza centrocampistas que ofrezcan rendimiento constante y evolución ascendente. Por eso, Camavinga ha pasado de ser una perla de futuro a ocupar el escaparate internacional. Su entorno ya conoce la postura del club.

El verano promete movimiento en Chamartín. El destino del francés apunta cada vez más lejos de la capital española. Y los grandes de Inglaterra ya preparan sus chequeras.