El perfil del entrenador que sustituirá a Arbeloa en el Madrid

Periodista Deportivo | | Actualizado:

Peligro de derrumbe en Madrid. La vergonzosa derrota en el Belmonte hace tambalear la idea de entregarle las riendas a Arbeloa.

El golpe en Albacete y el adiós copero, apenas dos días después del relevo en el banquillo, obligan a Florentino a pulsar el botón rojo. Arbeloa asumió el timón con la misión de apagar el incendio inmediato, pero echó más leña en Valdebebas. El despacho ya piensa en junio.

Está claro que el espartano es más un parche que una solución real, a menos que el Madrid pegue el zarpazo y logre un nivel de juego al que están acostumbrados los aficionados en el Bernabéu. Empezó con el pie izquierdo. La derrota de ayer confirmó que en Chamartín no lo ven como un nuevo Zidane.

La silla eléctrica de Valdebebas

En Valdebebas ya se piensa a lo grande. El club rastrea un perfil de jerarquía internacional y nombres como Klopp, Tuchel e incluso un regreso de Zidane o Mourinho vuelven a deslizarse en los pasillos del poder blanco.

Florentino Pérez busca un líder curtido, capaz de domar un vestuario repleto de estrellas y devolver la calma tras una semana sísmica, con la Decimosexta como horizonte innegociable.

El dardo de Klopp a Florentino

Jürgen Klopp fue uno de los primeros en aparecer en la quiniela, pero el alemán no tardó en enfriar cualquier especulación. Desde la distancia, ofreció una lectura tan lúcida como incómoda, señalando el nivel de exigencia que rodea al banquillo del Santiago Bernabéu.

El ex técnico del Liverpool descartó, por ahora, su desembarco en Madrid y empatizó con la situación de Xabi Alonso. “Es un gran entrenador y seguirá adelante”, apuntó, antes de ampliar el foco: “Cada vez hay menos tiempo para trabajar. Las expectativas en el Madrid son enormes”.

¿Seguirá la caída libre?

Las 72 horas que han llevado al límite a los merengues podrían no terminar en el Belmonte. El sábado, el equipo de Arbeloa recibirá a un candidato al descenso en un Bernabéu candente. Una oportunidad de apuntalar por una semana la situación o de precipitar el colapso total.

El ex entrenador del Castilla asumió la máxima responsabilidad por el ridículo ante Albacete y afirmó que solo queda “mirar hacia adelante”. En su presentación, el salmantino había esgrimido que no tiene miedo al fracaso. Por el momento, su debut ya quedó marcado en una de las páginas más oscuras de la historia reciente del club.