Un triunfo rotundo que expone las dudas del Athletic Club y reafirma la pegada de Kylian Mbappé en una noche muy marcada por la polémica
El Real Madrid se llevó un 0 3 contundente de San Mamés en un duelo que dejó sensaciones opuestas. Los blancos ofrecieron su versión más reconocible del curso, mientras que el Athletic Club firmó un partido gris que volvió a tensar el ánimo de su afición. La primera parte marcó el rumbo con dos golpes quirúrgicos, ambos liderados por Mbappé, que abrió la victoria con una acción que mezcló control, amago y un disparo limpio al palo largo.
El conjunto bilbaíno intentó responder con empuje, pero la solidez de Courtois y el orden defensivo visitante neutralizaron cualquier intento de reacción. Antes del descanso, un centro de Alexander Arnold derivó en la dejada de Mbappé y el remate de Camavinga, para un 0 2 que pesó como una losa.

Un segundo tiempo controlado por el Madrid y marcado por la lesión de Alexander Arnold
La reanudación trajo una mala noticia para los visitantes con la lesión de Alexander Arnold, justo en su actuación más completa desde su llegada. El partido mantuvo su guion sin sobresaltos. El Real Madrid dominó el ritmo, desactivó cualquier amago rojiblanco y golpeó de nuevo con otro disparo imponente de Mbappé desde fuera del área para poner el 0 3 definitivo.
Mbappé decide y el Athletic sigue sin respuestas
El tramo final cayó en un ritmo bajo, con los de Xabi Alonso gestionando el marcador y los de Ernesto Valverde sin energía para recortar distancias. El equipo bilbaíno continúa atrapado en una dinámica delicada, sin regularidad en Liga y sin brillo en Europa, mientras los blancos se colocan a un punto del FC Barcelona y recuperan confianza como visitantes.
Vinicius desata la polémica con un gesto que calienta San Mamés
Cuando el partido ya estaba decidido, un gesto de Vinicius Junior encendió el ambiente. En una acción defensiva cerca del córner, el brasileño se encaró con la grada de San Mamés y respondió enseñando tres dedos, aludiendo al resultado. Lo hizo de manera pausada, manteniendo el gesto durante varios segundos y repitiéndolo con una sonrisa mientras retrocedía unos pasos. La reacción del público fue inmediata entre protestas e insultos.
El gesto no pasó inadvertido y añadió tensión a una noche de dominio visitante. No había participado directamente en los goles, pero su reacción concentró el clima emocional del encuentro en un estadio ya frustrado por la imagen de su equipo.





