En el Madrid hay malestar por la preparación física del equipo y las constantes lesiones, en especial en el bloque defensivo.
El Real Madrid convive con un enemigo silencioso desde que arrancó el curso: las lesiones. En diferentes tramos de la temporada y en simultáneo, la era Xabi Alonso comenzó condicionada por la enfermería. En especial, los golpes desmantelaron la retaguardia.
Carvajal, Rüdiger, Militao, Huijsen y Trent han caído uno tras otro, y el goteo ha condicionado planes, rotaciones y continuidad en un frente exigente en Liga, Champions y Copa. No es una cuestión puntual, sino estructural.
En ese contexto reaparece un nombre que nunca se fue del todo: Antonio Pintus. El italiano dejó el foco este verano, pero no el club, y su figura vuelve a sobrevolar Valdebebas.
¿Florentino acudirá de vuelta a la mano de Pintus?
El mandamás blanco no es ajeno al problema y sigue creyendo en el italiano. Por eso escucha, pregunta y calibra si aún hay margen para intervenir desde dentro. La palabra de Pintus es más que autorizada, avalada por sus logros en la era Ancelotti entre 2016 y 2019.
Todo cambió con el arribo de Xabi Alonso. El tolosano llegó con ideas propias y un cuerpo técnico de plena confianza con el que revolucionó la Bundesliga. El proyecto exigía coherencia y jerarquía clara, sin solapamientos ni sombras incómodas.
Pintus aceptó dar un paso al lado, asumió un rol más discreto (performance manager) y se mantuvo en segundo plano. Hombre de club, fiel al presidente, invisible por decisión y por lealtad.

El plan sale desviado
Mientras en la cúpula analizan decisiones fuertes, el equipo se desangra físicamente. Hubo jornadas con once lesionados a la vez y una pérdida evidente de vigor incluso entre los disponibles.
Ya no es solo que el Madrid presione menos: es que no siempre puede hacerlo. Falta chispa, falta gasolina y sobra la sensación de llegar tarde a los duelos. Eso se vislumbró en el duelo en el Bernabéu ante el City, un rival de fuste en Europa.
El problema es que estas grietas no se sellan en invierno. La preparación física se construye en verano y lo que no se hizo entonces ya no se recupera con partidos cada tres días. Esa es la principal barrera que observa Pintus, hoy desde otro lado, pero con una voz autorizada.





