Fede Valverde se erige como uno de los futbolistas más comprometidos en la Casa Blanca, el uruguayo tiene que cumplir con el entrenador
El inicio de la era Xabi Alonso comenzó revuelta en Madrid. Entre rendimientos irregulares, problemas de conducta y una plaga de lesiones, los merengues afrontan una temporada complicada. En medio de ese panorama, aflora la figura del que siempre responde: Fede Valverde.
Sin embargo, el charrúa también quedó en el centro de la polémica. La confesión encendió el incendio: admitir que no se siente cómodo en el lateral derecho derivó en un episodio incómodo que obligó después a un comunicado para rebajar el ruido.
No obstante, cuando el equipo lo necesitó, respondió sin excusas ni cálculos, encadenando partidos fuera de su zona natural y jugando incluso mermado por las bajas. El compromiso de Valverde está en el verde césped y es incuestionable.
Otra posición para tachar en el casillero
La última vuelta de tuerca llegó ante el Alavés: tras la salida del canterano Víctor Valdepeñas, Valverde actuó como lateral izquierdo por pura necesidad y para frenar a un Carlos Vicente desatado. Otra muestra de su compromiso con la camiseta blanca.
Por si fuera poco, el internacional con Uruguay jugó gran parte del partido en Vitoria con molestias físicas, pero entregándolo todo. Algo similar sucedió en el partido contra el City, que terminó en derrota para el Madrid.

El capitán que da el ejemplo
La plaga de lesiones que afectó principalmente al bloque defensivo obligó a Valverde a dar un paso adelante. No solo apagó incendios, sino que además se erigió como el gran capitán del equipo. “Tuve que hacerme cargo de mi rol”, deslizó Fede tras la victoria en Mendizorroza.
Durante semanas se deslizó que Valverde formaba parte del grupo más incómodo con la llegada de Xabi Alonso, un runrún de vestuario dividido que nunca terminó de sostenerse con hechos. Hoy, el uruguayo ha pasado de sospechoso a aliado.
Jugar mermado y multiplicarse en las dos bandas es un gesto que va más allá del esfuerzo físico: es una declaración de intenciones. Valverde eligió empujar el proyecto desde el césped, reflejando la premisa de construir al Madrid desde la unidad.





