Jugador del Real Madrid retenido antes de volar a Londres

Periodista Deportivo |

En medio de un vestuario en llamas, el club blanco bloquea la salida de un futbolista que tenía todo acordado para marcharse.

Álvaro Arbeloa es consciente de que uno de sus futbolistas ya bajó la persiana mentalmente. La falta de minutos erosionó cualquier atisbo de paciencia y el jugador asume que su ciclo en el Real Madrid está amortizado. Se siente fuera del proyecto, sin encaje ni respaldo. Está decepcionado.

Es el caso de Fran García. El lateral llegó a despedirse del vestuario ante una salida pactada rumbo a la Premier, pero el club frenó la operación a última hora. Ahora vive atrapado en un espiral que lo relega al último escalón, superado por alternativas circunstanciales.

El traspaso quedó frustrado porque el Bournemouth pretendía una cesión sin coste hasta final de curso, una fórmula que en el Bernabéu ni se contempla. En el Real Madrid entienden que regalar un activo no entra en el guion y cerraron la puerta sin rodeos, aunque el daño colateral ya esté hecho.

Una vía sin retorno

La derrota ante el Benfica provocó una nueva réplica del terremoto que se vive internamente en Chamartín. Con Xabi Alonso, García era el relevo natural de Carreras. Con Arbeloa, el lateral ni siquiera es contemplado como opción. Incluso, el espartano prefirió reconvertir a Camavinga al carril.

Fran entiende que el entrenador madridista ha sido injusto con él y que la única solución es irse. Sin embargo, Florentino cuida su negocio e impone condiciones inquebrantables para que el jugador de 26 años emigre: 10 millones de euros.

Un conflicto explícito

El malestar de Fran García alcanzó incluso al césped. Según el periodista Mario Cortegana, el lateral pidió trabajar al margen tras quedarse sin la salida al Bournemouth. En Valdebebas le marcaron el terreno: presencia obligada con el grupo en la parte abierta a los medios y, después, trabajo individual.

Ceballos, otro polvorín

El malestar en el vestuario va más allá de las salidas frustradas y apunta de lleno a la gestión de los minutos. En Lisboa, la suplencia total de Dani Ceballos sorprendió y escoció, más aún con la apuesta por un joven sin recorrido como Cestero. Los capitanes ya le manifestaron su incomodidad a Arbeloa.

El Madrid se enfrenta ahora a un conflicto innecesario. Tener a un futbolista señalado, dolido y mentalmente fuera del proyecto erosiona la convivencia y la credibilidad del mensaje. Arbeloa deberá recomponer puentes, recuperar a Fran García y convencer a un vestuario golpeado.