El rendimiento de Jude Bellingham cae en noviembre y preocupa por su poca incidencia en el juego del Real Madrid
El centrocampista vive uno de sus momentos más grises desde que llegó al club. Su influencia ha disminuido con y sin balón, y su participación ofensiva se ha reducido de forma evidente. Dejó de atacar el área con la frecuencia habitual y, cuando interviene, ralentiza el ritmo en zonas donde el equipo necesita velocidad.
El emparejamiento con Kylian Mbappé tampoco fluye. Las recepciones interiores del francés y sus movimientos hacia banda descolocan la posición de Bellingham. Esa falta de ajuste obliga a revisar automatismos que antes funcionaban. Ahora ambos generan espacios, pero no los ocupan con sincronía.
La sensación general es de desconexión táctica. El jugador no encuentra su rol exacto en el nuevo ecosistema ofensivo. Esa duda se traslada al campo y afecta al colectivo. El mes de noviembre ha dejado claro que el equipo necesita reordenar funciones para recuperar fluidez.
El ajuste posicional entre Jude Bellingham y Kylian Mbappé condiciona el ataque madridista
La convivencia futbolística entre ambos demanda trabajo táctico específico. Cuando Mbappé sale a banda, Bellingham debería atacar el área con agresividad. Esa acción, habitual la temporada pasada, hoy aparece muy poco. El equipo pierde llegada y segunda oleada sin su presencia en zonas de remate.
Algunas voces internas plantean un pequeño reajuste. Retrasar unos metros a Bellingham podría potenciar su físico para robar, romper líneas y conducir transiciones. Fue mediocentro en el Borussia Dortmund y manejó bien esas tareas. Ese punto podría aliviar carencias del equipo en tramos donde falta control.
La alternativa sería adelantar a Arda Güler, más dotado para filtrar últimos pases y aparecer entre líneas. El turco cuenta con perfil creativo que complementa mejor la frontal del área. Esa mezcla podría liberar a Bellingham de ciertas obligaciones ofensivas y equilibrar la salida.

La mayor preocupación del Real Madrid es la falta de soluciones defensivas y de presión en la zona de Bellingham
Más allá de su aportación ofensiva, el problema crítico es su menor impacto sin balón. El equipo necesita intensidad para sostener presión adelantada y recuperar ritmo. Bellingham no está siendo decisivo en esa tarea. Falta contundencia en la recuperación y estabilidad para contener transiciones rivales.
Ese déficit pesa más que la falta de gol. El Madrid necesita soluciones inmediatas en el centro del campo. La configuración actual exige un jugador que salte a presionar, cierre líneas y marque ritmo. Bellingham puede hacerlo, pero hoy no lo está ejecutando con la continuidad necesaria.
El reto es recuperar su mejor versión a través del ajuste colectivo. Si encuentra ubicación clara, volverá a ser determinante. El Real Madrid trabaja para reordenar roles y devolver al inglés al foco competitivo que marcó su llegada.





