El ucraniano se harta de ser el suplente de Courtois y buscará portería en otro sitio. El Villarreal aparece como un camino viable para su futuro
Ser suplente de Courtois es un ejercicio de paciencia extrema. El belga no concede grietas, ni siquiera tras una lesión grave, y su regularidad roza lo inhumano. En ese contexto, cualquier competencia nace prácticamente derrotada en el Bernabéu.
El rol de suplente le toca a Andriy Lunin. El ucraniano lo ha asumido con profesionalidad y silencio. Incluso después de firmar una temporada memorable en la 2023-24, decisiva para levantar la decimoquinta, aceptó volver a un segundo plano sin ruido ni reproches.
Sin embargo, el guardameta agotó su paciencia y ya no quiere ser relegado a minutos residuales. En ese panorama aflora nuevamente el Villarreal, que lo mira en busca de respuestas bajo palos. Lunin, un portero contrastado, encaja en la idea de Marcelino.
La segunda, ¿la vencida?
Aquel verano todo apuntaba a una salida lógica de Lunin con un destino directo hacia Valencia. Sin embargo, el meta de 26 años optó por quedarse y renovar hasta 2030, rechazando propuestas que no le garantizaban ni proyecto ni ambición real.
Hoy el escenario es distinto: La Cerámica apunta a Champions y la portería se ha convertido en una urgencia que condiciona todo el sistema defensivo. La apuesta por Luiz Júnior y Arnau Tenas no está dando el resultado esperado.
Inestabilidad, errores y falta de jerarquía han penalizado al equipo, especialmente en Europa, donde el margen de fallo es mínimo. Por eso Lunin vuelve a ser una opción prioritaria.

La fórmula Florentino
El Madrid no tiene prisa por vender, pero tampoco cierra la puerta. Si llega una oferta potente y el jugador pide salir, se escuchará, más aún con el proyecto de La Fábrica Fran González creciendo en la sombra como heredero natural de Courtois.
La operación por Lunin podría cerrarse bajo una fórmula que proteja a todos: una venta con cláusula de recompra para el Madrid, permitiendo al Villarreal disfrutar de un portero top y al jugador asegurar su futuro profesional.
Desde su llegada a Madrid en 2020, el ex cancerbero del Oviedo y Valladolid, entre otros, disputó 64 partidos con la camiseta blanca y conquistó 11 títulos, entre ellos dos Champions.





