Mbappé se recupera a tiempo para el Mallorca y el Bayern pero su regreso genera más dudas que certezas en los madridistas

Periodista Deportivo |

El francés es el mejor del mundo cuando está enchufado pero condiciona el juego colectivo y genera fricciones con Vinicius y Valverde en los momentos más exigentes de la temporada

Kylian Mbappé parece recuperado y todo apunta a que estará disponible para los próximos compromisos del Real Madrid, el partido ante el Mallorca en liga y, sobre todo, los cuartos de final de la Champions ante el Bayern de Múnich. La noticia debería ser una alegría sin matices en el Bernabéu. Sin embargo, en el entorno madridista el regreso del francés genera una sensación ambivalente que dice mucho de la complejidad que rodea a uno de los mejores jugadores del mundo cuando comparte vestuario con otros grandísimos cracks.

Lo que da y lo que condiciona

El análisis es sencillo en términos brutos: Mbappé mete goles. Muchos y de calidad. Cuando está enchufado es capaz de decidir un partido de Champions él solo con dos o tres acciones individuales de altísimo nivel. Ante el Bayern, esa capacidad puede ser determinante en una eliminatoria que se presenta cerrada y exigente.

Pero hay otra cara de la moneda. Mbappé presiona poco, lo que rompe el esquema de presión alta que el Real Madrid necesita para ser un equipo cohesionado. Su presencia le estorba a Valverde, que pierde espacios y movilidad cuando el francés está en el campo. Y la convivencia con Vinicius sigue siendo una ecuación sin resolver del todo, con dos jugadores que en determinados momentos se estorban más que se potencian.

Una moneda al aire ante el Bayern

El escenario ante el equipo alemán es exactamente eso: una moneda al aire. O Mbappé aparece, mete dos o tres pepinazos y clasifica al Madrid prácticamente él solo, o el equipo pierde cohesión, no genera juego colectivo y no marca ni un gol. Los dos extremos son igual de posibles con él en el campo. Y esa incertidumbre, en una eliminatoria de cuartos de Champions, es un factor de riesgo que no tiene fácil solución.

El problema es de fondo. Con tanto talento individual en el mismo equipo, la cohesión colectiva acaba pagando el precio. Mbappé es probablemente el mejor jugador del mundo en este momento, pero en un equipo con Vinicius, Valverde y el resto del arsenal madridista, su encaje sigue siendo más una pregunta que una respuesta. El Bayern será la prueba definitiva.