El Real Madrid sigue de cerca al joven centrocampista neerlandés Kees Smit, de 19 años, del AZ Alkmaar, valorando su talento como una posible apuesta de futuro en el mediocampo del club blanco
El fútbol europeo tiene la mala costumbre de convertir adolescentes en profetas y promesas en pósters. En ese escaparate de ilusiones se encuentra Kees Smit, centrocampista neerlandés de apenas 19 años que juega en el AZ Alkmaar y que, según dicen, despierta suspiros en los despachos del Real Madrid. Suena épico, el gigante de Chamartín cortejando al chico que, no hace tanto, colaboró en eliminar a los merengues en la UEFA Youth League. La ironía futbolística en estado puro, primero verdugo, luego pretendido.
Smit, a diferencia de tantos colegas que viven a base de destellos, ha empezado a labrarse una reputación sólida. Su estilo combina la fuerza de un boxeador que no se cansa de cubrir el ring con la visión de un ajedrecista que siempre piensa dos jugadas por delante. Polivalente, maduro, dueño de un físico que le permite imponerse y de una cabeza que le dicta cuándo acelerar y cuándo pausar. Un mediocentro de manual, pero con la tinta todavía fresca.

El problema de la abundancia
El Real Madrid de Xabi Alonso, no padece precisamente de escasez en el centro del campo. Entre la eterna herencia de Kroos y Modrić, la consolidación de Valverde y Camavinga, y la irrupción de Bellingham como una especie de meteorito con traje de futbolista, la casa blanca parece más un museo de centrocampistas que un equipo necesitado de ellos. En ese panorama, ¿qué espacio podría encontrar un joven de 19 años?
El dilema es sencillo y cruel a la vez, ficharlo ahora sería condenarlo a la grada o al banquillo; esperar demasiado podría dejarlo en manos de otro club con menos paciencia pero más minutos disponibles. La paradoja es que, para crecer, Smit necesita tiempo de juego, justo lo que menos puede ofrecer el Madrid.
Europa al acecho
Y claro, en este mercado hiperconectado nadie se queda mirando. Ojeadores de media Europa siguen los pasos del neerlandés como halcones que huelen la presa. Si mantiene el nivel actual, la puja por su futuro se parecerá más a una subasta renacentista que a una operación discreta.
Por ahora, la historia de Kees Smit es la de un timonel prometedor que todavía no tiene barco propio en aguas internacionales. El Real Madrid lo observa, lo mide y lo guarda en su lista de futuribles, mientras otros clubes tantean la oportunidad. Al final, el destino de Smit será decidido por esa fuerza implacable que ningún entrenador ni director deportivo controla, el tiempo.




