¿Es mejor el Real Madrid sin Bellingham? El efecto Arbeloa y el renacer táctico con Alexander-Arnold

Periodista Deportivo |

El técnico blanco busca alternativas para no depender del juego del inglés. El espartano prioriza el juego colectivo.

Lejos de lo que parecía ser un suplicio más para el Madrid, la baja de Jude Bellingham por lesión significó una oportunidad de oro para que Arbeloa diera inicio a la metamorfosis del equipo. Ayer, frente al Benfica, se vio un engranaje colectivo que vuelve a ilusionar a la grada.

Sin Bellingham, castigado por la dolencia en el semitendinoso, el técnico reconfiguró el tablero y confió el mando a Alexander-Arnold. El lateral inglés, ya liberado de sus problemas físicos, se convirtió en el foco creativo del equipo, fabricando superioridades desde el costado derecho con una precisión quirúrgica.

En el Estádio da Luz, el Madrid mostró una versión más sólida y compacta respecto a los últimos encuentros, incluido el patético 2-4 de la fase de Liga ante las águilas de Lisboa. De un problema mayúsculo, los merengues encontraron una solución que podría tener duración a largo plazo.

La unión hace la fuerza

En el vestuario blanco se asume que, sin el brillo individual de Bellingham, el equipo ganó en consistencia colectiva. Su despliegue descomunal aportaba energía, pero también desorden en las transiciones; ahora, con el ajuste táctico de Arbeloa, cada engranaje encaja sin fisuras.

Con un Valverde excelso, un Camavinga atento y un Tchouaméni sobrio, el Madrid dominó la mayoría de los duelos y limitó al Benfica durante todo el partido, a excepción de alguna llegada aislada de los de Mourinho en el tiempo de descuento.

Este giro estratégico permite al Real gobernar los partidos desde el control y no desde la épica de última hora.

¿Qué pasa con Jude?

Mientras tanto, en la capital crece el murmullo sobre lar ecuperación de Bellingham, fijada para abril, y ciertos focos extradeportivos que no pasan desapercibidos. En los despachos ya no suena descabellado escuchar cifras por encima de los 100 millones.

Si el proyecto de Arbeloa consolida un bloque equilibrado y competitivo, la posibilidad de una venta del talento de 22 años dejará de ser tabú para convertirse en debate real. En la Premier League ya activan las alarmas y se preparan para la ofensiva si ese terreno se vuelve fértil.