El Real Madrid no tiene liquidez

Periodista Deportivo |

Salen a la luz datos que revelarían una situación frágil de la economía del club blanco. La remodelación del Bernabéu como punta del iceberg.

El Real Madrid, acostumbrado a presumir de fortaleza económica, estaría atravesando una pequeña tormenta financiera en un momento delicado. La entidad presidida por Florentino Pérez se enfrenta a una reducción de liquidez, un incremento del endeudamiento y el peso de grandes inversiones.

Según ha revelado El Confidencial, en los últimos meses, la tesorería blanca se ha visto afectada por el esfuerzo en fichajes y la remodelación del Santiago Bernabéu, lo que ha estrechado el margen de maniobra habitual del club.

El dato más impactante refleja la magnitud del ajuste: a 31 de diciembre de 2025, el club solo disponía de 3,4 millones de euros en efectivo, frente a los 190 millones del año anterior. Una caída drástica que condiciona la estrategia económica y obliga a que prime la prudencia en las decisiones futuras.

Presupuesto bajo presión

El Real Madrid cerró el primer semestre con un beneficio neto de 5,2 millones de euros, muy por debajo de los 29,4 millones del periodo anterior, afectado por el aumento de la masa salarial del primer equipo.

Los ingresos se redujeron a 571 millones, casi 18 millones menos que el año anterior, mientras que los gastos financieros crecieron un 10 %, y la deuda bancaria alcanzaba 117,5 millones a corto plazo y 99,9 millones a largo a comienzos de 2026.

Esta situación tiene eco inmediato en la planificación deportiva para la próxima temporada, aunque un triunfo en la Champions League podría revertir las cuentas en un santiamén.

Operativo inversores

En lo institucional, esta situación explica la estrategia de Florentino Pérez para impulsar una reforma societaria y atraer nuevos inversores, con una participación de entre el 5 y 10%. En Valdebebas urge la necesidad de generar ingresos extraordinarios, en muchos casos vinculados directamente a los éxitos deportivos.

El Real Madrid se enfrenta a la urgencia de liquidez, y Anas Laghrari, apodado el “banquero de Florentino”, marca el camino a seguir. Su visión choca con la de la vieja guardia, liderada por José Luis del Valle, que mantiene reservas sobre la estrategia y aumenta la incertidumbre.