El técnico del Real Madrid defiende su proyecto tras el 0-2 ante el Celta y reclama unidad antes del duelo europeo
El mensaje de Xabi Alonso llegó con calma tensa, tanta como la que se respiraba en el Bernabéu tras un 0-2 que heló al madridismo. El técnico asumió responsabilidades en tres frases medidas, cargó contra un arbitraje que “desquició” al vestuario y dejó claro que no se siente superado por el momento que atraviesa el Real Madrid. Lo explicó con una mezcla de sinceridad y firmeza. Y lo hizo tres días antes de recibir a un Manchester City que llegará para medir más que un partido.
El tropiezo ante el Celta, amplificado por la lesión de Éder Militao y por un equipo sin ritmo ni precisión, dejó dudas. También expuso una tensión interna que el técnico no ocultó. Pero sus palabras buscaron levantar al equipo. Fue una reacción casi instintiva. Fue un recordatorio de que él, al menos, no piensa bajar los brazos.
Xabi Alonso señala el golpe emocional por la lesión de Militao y recalca que todo el vestuario asume la culpa
Xabi Alonso quiso explicar el impacto anímico de perder a Militao a los veinte minutos, un contratiempo que dejó al equipo desconectado durante un tramo clave. Aseguró que el vestuario quedó tocado y reconoció que la ausencia del central condicionó la estructura defensiva.
También admitió que el conjunto blanco no tuvo continuidad, perdió ritmo en la circulación y falló en la presión adelantada. Fueron pequeños gestos que alimentaron la inseguridad y allanaron el camino de un rival que no necesitó demasiado para instalar la duda en el estadio. La racha reciente pesa y el técnico lo sabe. Pero insistió en que la unidad del vestuario sigue intacta.
La crítica al arbitraje abre un nuevo foco de tensión
El técnico fue especialmente duro con la actuación arbitral. Dijo que ciertas decisiones “desquiciaron” al equipo y que la expulsión de Álvaro Carreras llegó en un contexto poco coherente con lo que el árbitro había permitido minutos antes. Fue una queja directa que buscó explicar la pérdida de control emocional.
A juicio de Xabi, esa sensación de injusticia desordenó al grupo en un momento crucial. Cree que ahí se rompió parte del plan inicial. Cree también que es necesario aparcar el enfado cuanto antes para centrarse en lo que viene. Porque lo que viene no permite desvíos ni excusas.
Una presión que crece a ritmo de resultados adversos
El ciclo reciente, con solo dos victorias en siete partidos, ha incrementado la exigencia. El técnico lo asume. También sabe que el club no contempla el dramatismo mientras haya margen para reaccionar. Por eso su mensaje mezcla crítica y convicción. Por eso insiste en que aún quedan muchos partidos para enderezar el rumbo.

El Manchester City aparece como examen mayor… y como oportunidad
El miércoles llega el Manchester City, un rival que pondrá a prueba la solidez emocional del proyecto. La pregunta sobre si se juega el puesto fue inevitable. Xabi Alonso no titubeó. Dijo que “claro” que puede sacar al equipo adelante. Dijo que confía en su plantilla y en su plan.
Ese día será determinante no solo para Europa, sino también para medir cómo responde un equipo herido. Para el técnico, la clave está en recuperar el ritmo, la claridad y la fiabilidad. El discurso suena a reto personal. Su mensaje final fue casi un juramento: trabajar, unir y corregir. Todo lo demás, dijo, tendrá que esperar.





