Xabi Alonso solo está respaldado por los datos

Periodista Deportivo |

La racha negativa del Madrid empieza a levantar cuestionamientos contra Xabi Alonso. Los datos lo avalan, los resultados no.

Xabi Alonso comienza de a poco a entrar en el ojo del huracán. El Real Madrid que deslumbró en el Clásico se difuminó en cuestión de semanas. Aquel bloque solidario, voraz en la presión y capaz de correr más que cualquiera se transformó en un equipo espeso.

La inercia ganadora se evaporó y la ventaja que manejaba en la Liga se fue consumiendo jornada a jornada. Tras derrotar a Barça y Valencia, el conjunto blanco encadenó tres partidos sin triunfo y el murmullo en Chamartín empieza a tomar volumen.

Una caída dolorosa en Champions y dos tropiezos ligueros devolvieron al Barcelona a la pelea y encendieron las primeras críticas hacia el entrenador tolosarra. No son mayoría, pero suenan lo suficiente como para advertir que el crédito inicial empieza a desgastarse.

Resultado mata datos

Los números globales del Real Madrid no hablan de catástrofe: lidera LaLiga y sigue vivo en Europa, pero la foto de las últimas semanas distorsiona cualquier lectura amable.

El equipo mejora en ocasiones generadas, presencia en el área y volumen ofensivo, aunque su pegada bajó un peldaño y la efectividad está resentida.

En defensa, el sello de Xabi Alonso se nota aún más con una presión más alta, recuperaciones adelantadas y un rival que toca menos y más lejos del área blanca. El promedio de goles encajados confirma la tendencia: de 1,26 a apenas 0,82 por partido.

Sin embargo, los tres pinchazos recientes desdibujaron la gráfica. El Madrid presiona peor, roba menos arriba y concede más tiros que antes, síntomas de un bajón que exige reacción inmediata si no quiere ver cómo el resto de sus mejores datos quedan en papel mojado.

¿Crisis de identidad?

En Valdebebas nadie es ajeno al runrún. Se admite que algo está torcido entre la plantilla y el banquillo, una grieta que antes no existía y que ahora asoma en cada gesto, en cada acción sin alma.

Preocupa ver a futbolistas históricamente intachables bajar la persiana competitiva demasiado pronto, una señal que interpela de lleno al Xabi Alonso entrenador.

El club entiende que aún hay margen para recomponer la sintonía, pero el termómetro interno marca inquietud. En el Real Madrid no existe la paciencia como escudo y las señales de apatía calan mucho más que cualquier mala estadística.