La Real Sociedad jugará la final de Copa ante el Atlético en Sevilla: Alto riesgo con el recuerdo siempre de Aitor Zabaleta entre aficionados

Periodista Deportivo |

39 años después de la única final copera entre ambos clubs y 27 desde el asesinato de un aficionado txuri-urdin a manos de un ultra del Frente Atlético, el 18 de abril en La Cartuja llega cargado de historia, emoción y tensión

18 de abril. Sevilla. La Cartuja. Apúntalo. Pero antes de hablar de Griezmann, de Le Normand o de la revancha de 1987, hay algo que no puede obviarse cuando se junta a la Real Sociedad con el Atlético de Madrid en un partido de máxima trascendencia.

El 12 de diciembre de 1998, Aitor Zabaleta, aficionado txuri-urdin de 28 años, fue asesinado por Ricardo Guerra, miembro del grupo ultra Frente Atlético, antes del partido Real Sociedad – Atlético de Madrid en Anoeta. Una navaja. Un crimen sin provocación. Una vida segada por ir al fútbol con la camiseta equivocada.

Zabaleta tiene desde entonces una grada con su nombre en Anoeta. Su memoria se renueva cada año en San Sebastián. Y cada vez que la Real y el Atlético se juntan, esa herida vuelve a estar presente aunque nadie la nombre en voz alta.

Una final de Copa del Rey no es un partido de liga. Es el escaparate más visible del fútbol español, miles de aficionados desplazados a una ciudad neutral, ambiente de máxima tensión competitiva y emocional. La clasificación oficial de alto riesgo no existe todavía porque el partido no tiene fecha de venta de entradas ni dispositivo de seguridad diseñado. Llegará. Con este historial entre ambas aficiones, sería inexplicable que no llegara.

39 años de cuenta pendiente en el césped

Más allá de la tragedia, hay una historia deportiva que también pesa. La única final copera entre Real Sociedad y Atlético de Madrid se disputó en La Romareda de Zaragoza en la temporada 1986-87 y se decidió en los penaltis. La moneda cayó del lado vasco: primer título copero en la historia de la Real. Una espina que el Atleti lleva clavada casi cuatro décadas.

Simeone lleva semanas afilando los cuchillos. El técnico argentino, maestro en convertir el pasado en combustible, sabe perfectamente lo que significa este partido para su afición. Y sus jugadores también.

Los tres que jugaron en casa

La final tiene ingredientes que van más allá de la táctica. Antoine Griezmann se formó en Zubieta y la Real le dio el salto a la élite. Hoy es leyenda rojiblanca y posiblemente viva sus últimas semanas como colchonero antes de marcharse a Orlando. Levantar la Copa ante el club que le hizo jugador sería una despedida de película.

Robin Le Normand se medirá en una final a los que hasta hace nada eran sus compañeros de vestuario. Conoce cada hábito del vestuario txuri-urdin y cada detalle del sistema de Imanol. Información que vale oro en un partido donde los detalles lo deciden todo.

Alexander Sørloth buscará aplicar la ley del ex con su físico imponente. La Real tendrá que vigilarle muy de cerca en cada balón parado.

Una final que merece todo el respeto

El 18 de abril en Sevilla será un día grande para la afición de la Real Sociedad. Pero también será un día que exige responsabilidad a todos: instituciones, clubes, fuerzas de seguridad y aficiones. El recuerdo de Aitor Zabaleta no es un argumento para el miedo sino para la memoria. Y la memoria, bien gestionada, es la mejor garantía de que lo que pasó en 1998 no vuelva a pasar nunca.

La Real llega en el mejor momento de la temporada. Oyarzabal en estado de gracia, el derbi vasco ganado con solvencia y una final por delante que la afición txuri-urdin lleva esperando demasiado tiempo.