Carlos Soler marca en sus dos últimos partidos con la Real Sociedad y Matarazzo ya no concibe el once sin él

Periodista Deportivo |

El mediocampista valenciano recupera su nivel premium bajo la batuta del técnico de Nueva Jersey.

Uno de los grandes éxitos de Matarazzo en su llegada a San Sebastián es transformar la sala de máquinas. El estadounidense empoderó a los centrocampistas y les dio vuelo para adueñarse del juego txuri-urdin. La respuesta de los protagonistas fue inmediata.

La bandera la lleva Carlos Soler. Es cierto que necesitó tiempo para adaptarse, pero desde la jornada 10 se ha convertido en una pieza fija del once de Pellegrino. En las últimas semanas, además, ha añadido gol a su repertorio actuando con libertad en la mediapunta.

Sus dos tantos en los dos últimos partidos, jugando por delante de Gorrotxategi y Turrientes y conectando con la dupla Guedes-Oyarzabal, reflejan la versión que ha logrado potenciar el entrenador. Soler está validando, con creces, los 6 millones que los donostiarras pagaron por él al PSG.

La Real encuentra gol desde la segunda línea

El plan de juego de Matarazzo ha dado una nueva dimensión al ataque de la Real Sociedad. Su idea apuesta por la profundidad desde segunda línea y por la irrupción constante de los centrocampistas en zonas de remate. Esa fórmula ha empezado a dar frutos.

Desde la llegada del ex entrenador del Hoffenheim, la Real ha firmado 19 goles en 10 partidos de Liga, con una media de 1,90 tantos por encuentro, muy por encima del 1,23 que registró en las primeras 17 jornadas. El equipo llega con más efectivos al área rival y pisa con mayor frecuencia zonas de peligro.

Los números confirman la tendencia: los centrocampistas han marcado en cuatro de los últimos siete partidos oficiales y en otros dos provocaron penaltis que acabaron en gol. Solo el duelo frente al Oviedo (3-3) del 21 de febrero rompió esa dinámica.

¿Será un bello abril?

La salida de Alguacil tras siete temporadas al frente del banquillo blanquiazul abrió un escenario de completa incertidumbre. La transición con Sergio Francisco fue tortuosa y la Real quedó a la deriva y coqueteando con la zona roja. Pero la directiva se la jugó con algo nuevo y dio en la tecla.

Con Matarazzo, el equipo cayó en solo dos encuentros (ante el Madrid y el Atlético), está a cinco puntos de los puestos de Europa y tiene por delante la final de la Copa del Rey, a la que llegó tras eliminar al Athletic, ganándole los dos partidos. El 18 de abril en La Cartuja frente al Atléti, el txuri-urdin buscará la gloria eterna.