Un final de locura premia la fe del equipo de Matarazzo en un duelo que parecía condenado al empate
El Coliseum vivió una noche de esas que no se olvidan. La Real Sociedad se llevó una victoria agónica este viernes 9 de enero de 2026. El 1-2 llegó cuando el reloj ya se consumía. El golpe fue seco para el Getafe y liberador para los donostiarras.
El partido tuvo tensión desde el primer minuto. Dos equipos con necesidades distintas, pero con la misma urgencia por sumar. La Real manejó más balón. El Getafe resistió con su habitual intensidad.
Cuando el empate parecía definitivo, apareció un héroe inesperado. El fútbol, caprichoso, decidió en el último suspiro.
Brais Méndez adelanta a la Real en un primer tiempo de control visitante
La Real salió al Coliseum con personalidad. El plan de Pellegrino Matarazzo fue claro. Dominar el ritmo y evitar el intercambio de golpes. El equipo respondió con posesión y paciencia. El premio llegó en el minuto 36. Brais Méndez aprovechó un desajuste defensivo para firmar el 0-1. Un gol trabajado, fruto de insistencia y orden.
El Getafe, fiel al estilo de José Bordalás, no bajó los brazos. Mordió, presionó y compitió cada duelo. Pero le faltó profundidad real en esa primera mitad. La Real se fue al descanso con ventaja y control.
Juanmi rescata al Getafe en el 90 y desata la euforia local
El segundo tiempo fue más áspero. El Getafe adelantó líneas. La Real empezó a sufrir. El margen era mínimo y el desgaste se notaba. En el minuto 90 llegó el drama. Juanmi, ex de la Real, cazó una asistencia de Mauro Arambarri y batió a Remiro. El Coliseum explotó. El empate parecía justo por insistencia.
El propio Bordalás lo resumió después con resignación: “Creímos hasta el final y lo tuvimos en la mano”. Pero el fútbol tenía otro final guardado.
Aramburu decide en el 96 tras una acción perfecta con Kubo
Cuando el empate ya se daba por cerrado, la Real no se conformó. En la última jugada, Takefusa Kubo recibió abierto y puso un centro medido. Jon Aramburu apareció desde atrás y remató sin dudar. Minuto 96. Silencio absoluto en el Coliseum. Locura en el banquillo visitante. El lateral, amonestado tras celebrar, se convirtió en el protagonista inesperado.
Matarazzo lo celebró con rabia contenida. “Este equipo cree hasta el final”, dijo después. La frase explica el momento. No fue solo un gol. Fue una declaración.
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La clasificación da aire a la Real y castiga al Getafe en un duelo directo
Con esta victoria, la Real alcanza los 21 puntos y se instala en la zona media. Respira. Gana confianza. El triunfo llega antes de un calendario exigente. Para el Getafe, el golpe es duro. Se queda con los mismos puntos y con la sensación de haberlo tenido. Bordalás deberá recomponer el ánimo antes del siguiente compromiso.
La Real se fue de Madrid con algo más que tres puntos. Se llevó convicción. En noches así, los proyectos empiezan a creer de verdad.





