Gonçalo Guedes y Carlos Soler elevan el nivel de la Real

Periodista Deportivo |

El portugués y el valenciano resurgen con peso decisivo y lideran el impulso del txuri-urdin que vuelve a mirar a Europa.

El reloj corre y la ansiedad crece en San Sebastián. Solo faltan nueve días para la histórica final de la Copa. Una marea blanquiazul copará La Cartuja para darle su apoyo a los guerreros de Matarazzo. Mientras tanto, en Zubieta reina la calma y el optimismo.

Las noticias más importantes en el entrenamiento de la Real llegaron de la mano de Gonçalo Guedes y Carlos Soler. Ambos entrenaron con normalidad tras ausentarse en la práctica del martes, producto de fatigas musculares. El técnico decidió preservarlos, pero ya están al 100 %.

Los dos son factores decisivos en el engranaje txuri-urdin. Soler es el termómetro en la medular con apariciones precisas en momentos clave. Guedes, en paralelo, ha vuelto a ser ese atacante eléctrico y determinante, un puñal que desequilibra y produce, elevando el techo ofensivo junto a Oyarzabal.

Números de élite

Carlos Soler es una pieza estructural en la Real Sociedad, acumulando 30 partidos, cuatro goles y dos asistencias en la temporada. Su influencia va más allá de los números, manejando ritmos y apareciendo en zonas decisivas con regularidad. El club ha blindado su continuidad con un contrato que se extiende hasta junio de 2029.

Por su parte, el luso firmó ocho goles y cuatro asistencias en 30 encuentros, cifras que reflejan su crecimiento progresivo tras un arranque irregular. Tras una floja temporada en la Premier, el atacante se reinventa en Anoeta. Su vinculación, cerrada tras su llegada en 2025, le sitúa como una apuesta firme dentro del nuevo proyecto txuri-urdin.

Gorrotxa, la gran incógnita

Jon Gorrotxategi sigue en la sombra y, a día de hoy, está descartado para el choque ante Alavés y su presencia en La Cartuja se antoja una quimera. El canterano no levanta cabeza desde aquella noche grande en la semifinal frente al Athletic, donde completó los 90 minutos con personalidad. Desde entonces, apenas asomó una parte ante el Villarreal antes de frenar en seco por una nueva recaída.

El mes de abril ha sido un desierto competitivo para el mediocentro, con solo dos apariciones que dejan dudas sobre su ritmo real de competición. Matarazzo, prudente, ya deslizó que no quiere forzarle: “No quisimos arriesgar con él, decidimos que tiene que estar al 100% preparado para volver.”

El problema crece porque la enfermería aprieta y las alternativas escasean en la sala de máquinas. Yangel Herrera tampoco llegará a tiempo por su lesión en el sóleo, dejando a Turrientes como único pivote específico. A la lista de bajas se suman Odriozola, Rupérez y Zubeldía.